Sod Hashem: Capítulo 1

B”H

Shalom querid@s lectores.

Otra vez traemos un poco más del libro Shiurim al sod Hashem lireav, en su traducción inédita al español. Vamos por el primero de los capítulos .  Ver la introducción. libro Sod Hashem

En este capítulo – de escasas 3 páginas- rab Ginzburgh nos enseña resumidamente lo que es la Tefilá antes del estudio. Veremos que  esta tefilá nos enfoca en recibir los beneficios del estudio que hacemos, para fortalecer y refinar los 5 niveles del alma.

      Veremos en qué consiste resumidamente cada uno de ellos ( el libro más adelante se explicará exténsamente uno a uno todos los niveles del alma y su finalidad).

Además, el rabino Ginsburgh explica el significado de la expresión yehi ratson milefaneja (sea Tu voluntad ante Tí),   y sobre la importancia de la voluntad.

¡Esperamos que lo disfrutéis!    Haz clic aquí para descargarte el pdf: CAPÍTULO 1

Dar y recibir | Parasha Vaiakél

B”H

Querid@s lector@s,

Estamos delante de una Parasháh interesante. en la parashá anterior, nuestro pueblo sufre uno de los momentos mas duros de su historia en el desierto, mientras que en ésta, se demuestra la posibilidad de arrepentir, contribuir y entregarse a hashém.

Lo primero que aparece en la parasha es la importancia del Shabát. y lo que debemos cumplir durante los seis días laborables:

שֵׁשֶׁת יָמִים תֵּעָשֶׂה מְלָאכָה וּבַיּוֹם הַשְּׁבִיעִי יִהְיֶה לָכֶם קֹדֶשׁ (Shemót 35:2)

Puedes hacer trabajo durante los seis días de la semana, mas el sábado debe mantenerse sagrado”.

Los comentaristas explican que cada uno debe trabajar, pero de manera que no sea excesiva, para que el sábado se dedique a lo sagrado. Un trabajo excesivo durante la semana puede convertir el Shabát en un día de descanso físico únicamente. lo cual debemos evitar.

Un modelo del "Mishkán"

Un modelo del “Mishkán”

Otra cosa que se destaca en la parashá es el valor de la contribución de Benei israél en la construcción del Mishkán.

La contribución requerida al principio de la parashá no tiene cantidad precisa:

קְחוּ מֵאִתְּכֶם תְּרוּמָה לַיהֹוָה כֹּל נְדִיב לִבּוֹ יְבִיאֶהָ אֵת תְּרוּמַת יְהֹוָה (Shemót 35:5)

“Recojan entre ustedes mismos una ofrenda elevada para Dios. Si a una persona le apetece dar una ofrenda a Dios”

¿Que podemos recibir cuando damos a nuestra voluntad?  Evidentemente. nosotros tenemos el deber de contribuir nuestra parte, pero tenemos la forma de la contribución, a voluntad, constituye una parte importante de tal precepto.

A continuación, os invitamos a la enseñanza semanal del Rabino Ginsburgh, donde nos enseña algo muy curioso y fundamental acerca de la voluntad de dar nuestras contribuciones. (ya que tal enseñanza se daba cuando los Parashót eran conectadas, el titulo del vídeo se modificaba en consecuencia).

Deseamos a todos Shabát Shalóm

Tizku lemitzvót. Que cumplan muchos preceptos, cada dia, y todos los dias

Desde Todo el equipo de OrEinSof

Cabalá y Educación (6) La Voluntad: Entrar y Asentarse en la Tierra

B”H

Éstimados lectores y lectoras de Oreinsof, continuamos con nuestro artículo semanal. Hoy nos enfocamos en la voluntad como medio para conseguir progresos verdaderos en nosotros mismos  y en nuestro entorno. Que disfrutéis el texto, ¡Shabúa tov!

Para entender mejor el significado de voluntad, vamos a aplicar este concepto a nuestra metáfora original de entrar y asentarse en la Tierra de Israel.

La palabra hebrea para “tierra” o territorio (eretz) deriva de la misma subraíz (r – tz, reish-tzadik) que “voluntad” (ratzón). Basado en esta relación los sabios enseñan “¿por qué la tierra se llama eretz [en hebreo]? Porque deseó hacer la voluntad (ratzón) de su Creador”. Por eso la tierra, más que cualquier otro ente creado, es un símbolo viviente de la voluntad subyacente de Di-s que la trajo a la existencia. En consecuencia, el proceso doble de entrar y asentarse en la tierra debe describir un proceso semejante al de la voluntad.

“Entrar a la tierra” representa nuestro despertar a un nuevo deseo o conciencia de cierto nivel más profundo de anhelo del bien. Significa querer sólo “eso”, sin ambivalencias. El deseo focalizado es el más potente estado de la voluntad, es como un láser de luz monocromática que está tan concentrado y dirigido que puede ser usado como un bisturí quirúrgico. En cambio, el deseo disperso es como una luz difusa que no puede brindar ni siquiera un leve bronceado.

Entonces, “entrar a la tierra” simboliza el despertar a una nueva voluntad hacia un compromiso espiritual. Es como una pasión abarcadora que, en la etapa inicial, carece de medios ordenados de expresión y por eso no tiene aún el poder de motivar en un sentido concreto. Esta es la iniciación del alma.

Para poder ponerle riendas a esta poderosa fuerza de voluntad, esta debe ser bajada a la mente conciente, contraída y dirigida a través de un marco sistematizado de expresión. Esto es similar a “asentarse en la tierra”. Este proceso se parece al mecanismo de un motor que dirige la fuerza indeferenciada de una pequeña explosión de gasolina a través del pistón, los engranajes y ejes que hacen funcionar un automóvil. La Torá, como diseño de la vida, se asemeja al ordenamiento preciso de las partes que componen un motor. Dirige esta voluntad que acaba de despertar (que equivale a la explosión de la gasolina) hacia canales positivos que promueven el crecimiento.

En pocas palabras, la voluntad se despierta por medio de una experiencia emocional o intelectual apremiante que captura nuestra atención y excita nuestra imaginación. Las meditaciones de nuestra mente crean luego un patrón por medio del cual podrá descender hacia los niveles inferiores de nuestra personalidad, provocando la emoción correspondiente y generando la acción apropiada. Sigue leyendo

Etapas del Proceso Creativo (5) Aliyat haRatzón

בס”ד

En el capítulo anterior:

En este nivel se habla de “infinitas Sefirot” (no sólo 10). Ciertamente, está en la”capacidad innata” de Di-s hacer emanar infinitos poderes y atributos, cada uno absolutamente único y diferente de las 10 Sefirot conocidas en la Creación.

Si te has perdido alguna entrega anterior o te has incorporado recientemente a nuestra comunidad virtual, puedes consultar los contenidos previos pinchando aquí.

El “ascenso” de la voluntad Divina para crear el mundo

Tal como un rey se aconseja con sus súbditos más cercanos, de la misma manera, Di-s, por así decirlo, antes de decidir crear el mundo, se aconsejó con las almas de Sus hijos, las almas rectas de Israel (que son una verdadera parte de Sí mismo).

La fuerza que motiva la voluntad Divina para crear, es el sentido de Di-s de identificarse con las almas de Israel, a medida que se van “separando” (en apariencia) cuando descienden a este mundo y entran en cuerpos físicos.

La esencia misma de Di-s es “la esencia del bien”. De la misma forma que “la naturaleza del bien es hacer el bien (a otros)“, Di-s tiene la motivación de crear a otros para concederles Su bondad Divina. Su propio shaashuyím atzmyim (deleite), “le exige”, por así decirlo, ser compartido con otros.

Así como se dice que “Israel ascendió en los pensamientos (de Di-s)”, de la misma forma la revelación de la voluntad Divina de crear se expresa en el término “ascender” (como está expresado en el Zohar: “Kad salik bereutay limivrey almá”, cuando ascendió en su deseo crear el mundo”). El sentido innato de Di-s de la futura creación “asciende en Su voluntad” (antes de la creación propiamente dicha). Este es el “despertar de abajo” (ytoryuta deletata) inicial de Di-s, que está presente en Su “despertar de arriba” (ytoryuta deleyla).

La voluntad Divina de crear es la expresión de Su jésed esencial en el nivel de ejad, antes de la contracción inicial de Su luz infinita, la que empieza el proceso de crear.

Este nivel se identifica con la raíz del alma de Avraham, el primer judío y el alma arquetípica de jésed. Las letras del nombre de Avraham, cuando se cambia su orden original, se lee hivaram (Bereshit 2:4) “cuando fueron creados”.

El origen del alma judía es la voluntad Divina de crear para otorgar a la creación Su infinita bondad.

CONTINUARÁ