Sefirot | Emanaciones Divinas (12) Reinado

בס”ד

En la entrega anterior:

Correspondiendo con el órgano reproductivo en el hombre, yesod es el fundamento de las generaciones por venir. El poder de procrear, es la manifestación del infinto dentro del contexto finito de la criatura llamada ser humano. Cada hombre individual, es “pequeño” respecto de todas las generaciones que vendrán (de él).

Si nos visitas por primera vez o te has perdido algún capítulo, puedes recuperar la colección completa de artículos aquí.

Maljut es la última de las diez sefirot, y el atributo emotivo final dentro de la Creación (o más precisamente, el poder de expresar los pensamientos y emociones propios a los demás).

Aparece en la configuración de las sefirot en la base del eje central, directamente debajo de yesod, y corresponde en el tzélem Elokim a la “corona” del órgano de la reproducción (corona en el hombre; labia en la mujer), o a la bocaMaljut está asociado en el alma con el poder de autoexpresión.

La Kabaláh identifica tres “vestimentas” básicas (levushim) del alma, las cuales le permiten expresarse:

  • pensamiento (majshaváh), con el que el alma se revela interiormente;
  • habla (dibur) y
  • acción (maaséh), con los que se revela hacia el exterior.

Maljut como un todo, es llamado a menudo “el mundo del habla”, de momento que la palabra hablada representa el medio esencial de autoexpresión, permitiéndole a uno no sólamente revelarse a si mismo a la realidad exterior, sino también guiarla e influenciarla. Por otra parte, el habla le permite a uno ejercitar autoridad y “realeza”, el significado literal de maljut.

Maljut, sirve también como un instrumento para establecer una identificación con la realidad exterior.

Ejercitar realeza, requiere una extrema sensibilidad hacia las necesidades del reino que uno trata de regir. Por lo tanto, maljut requiere que todo agente de influencia dentro de la Creación asuma una postura receptiva con respecto a la fuente Divina de la autoridad, como el único camino de asegurar el bienestar definitivo del reino mundano.

Al meditar acerca de la Divinidad, el alma sólo puede percibir y ascender a las sefirot superiores a través de la “ventana” o portal de maljut. “Este es el pórtico hacia Di-s, los justos van a entrar a través de él” (Tehilim 118:20). En el servicio devoto del individuo a Di-s, esto significa recibir sobre si mismo, bajo total compromiso, “el yugo del reino de los cielos“.

Maljut = 496, que es la suma de todos los números desde el 1 hasta 31. Sumado a que es un “triángulo” (como fue descrito anteriormente, respecto de las sefirot tiferet y hod), 496 es un número perfecto (un número que equivale a la suma de todos sus divisores. Los primeros cuatro “números perfectos” son 1, 6, 28, 496). De esta manera, las diez sefirot finalizan (llegan a su consumación) con un número perfecto.

La unión de las últimas sefirot, yesod (80) y maljut (496) = 576 = 242.

El principio, la continaución y el final de las sefirot (todas a lo largo del eje central), kéter (620)tiféret (1.081), y maljut (496) = 2.197 = 133.

La sefiráh de maljut se desarrolla para formar el partzuf de Nukva deZeir Anpín [1]. Comenzando como un punto únicoNukva deZeir Anpín recibe todas sus sefirot superiores desde los niveles individuales de maljut contenidos dentro de cada una de las sefirot superiores (maljut de jojmáh pasa a ser jojmá de maljut, etc.).

El estado espiritual identificado en el jasidismo como correspondiente a la sefiráh de maljut es la de shiflut (humildad).

FIN

[1]  Es el partzuf que se desarrolla desde el punto inicial de la sefiráh de maljut en el mundo de Atzilut [2], recibiendo su energía Divina por intermedio de su contraparte, Zeir Anpín. En el alma corresponde a las distintas formas de expresión, que primariamente es el poder del habla, razón por la cual es conocido como “el mundo del habla”, o en general “el mundo revelado”. Las seis primeras sefirot de Zeir Anpín requieren la “plenitud” de los tres poderes mentales para su desarrollo y expresión, jojmáh-bináh-daat, pero Nukva de Zeir Anpín posee inicialmente un solo punto, el kéter de maljut, y por eso requiere la plenitud de las nueve sefirot adicionales.

[2] El Mundo de Atzilut es el Mundo de Emanación. Es la percepción exclusiva de la unidad Divina.

Sefirot | Emanaciones Divinas (11) Fundamento

En la entrega anterior:

Nétzaj también puede significar “conducir” u “orquestar” (como la palabra con la que empiezan muchos de los salmos de David, lamnatzéaj). De aquí que su conciencia es pragmática por naturaleza, como está reflejado en su correspondencia con la pierna derecha, la cual es el primer miembro del cuerpo supremo que “toca el suelo”.

Si nos visitas por primera vez, puedes recuperar la colección completa de artículos aquí.

Yesod es la novena de las diez sefirot, y el sexto de los atributos emotivos dentro de la Creación.

Aparece en la configuración de las sefirot en el eje central, directamente debajo de tiféret, y corresponde en el tzélem Elokim al órgano reproductivo (en el hombre; y el útero en la mujer).

Yesod es asociado en el alma con el poder de contactarse, conectarse y comunicarse con la realidad exterior (representada por la sefiráh de maljut). El fundamento (yesod) de un edificio es su inserción en el suelo, su unión con la tierra, (maljut).

Correspondiendo con el órgano reproductivo en el hombreyesod es el fundamento de las generaciones por venir. El poder de procrear, es la manifestación del infinto dentro del contexto finito de la criatura llamada ser humano. Cada hombre individual, es “pequeño” respecto de todas las generaciones que vendrán (de él). El yesod es conocido como el “pequeño órgano” del hombre, lo “pequeño que aferra lo grande [infinito]“. El yesod es el “pequeño” y “estrecho” puente entre el infinito potencial de procreación que fluye dentro de el, y su actual manifestación en la progenie humana.

Por esta razón, la sefiráh de yesod es identificada en la Toráh con el tzadik (el justo), como está dicho: “y el tzadik es el fundamento del mundo”. En particular, esto se refiere al único, perfecto tzadik de la generación.

En el propio cuerpo del tzadik, finito y limitado en tiempo y espacio, se vuelven manifiestos la luz infinita y la fuerza vital creadora de Di-s. El tzadik procrea tanto en el plano espiritual, como también en el físico. Él experimenta procreación en el ojo interior de su conciencia, en el continuo flujo de nuevas ideas e innovaciones verdaderas en la Toráh. Él procrea despertando las almas de su generación, para que retornen a Di-s y la Toráh. Y eso es lo que dijo el rebe Shneur Zalman de Liadi, con respecto a la primera mitzváh de la Toráh –fructificad y multiplicaos–, el fundamento de la Toráh:

“Un judío debe hacer otro judío”.

Sigue leyendo

Sefirot | Emanaciones Divinas (10) Esplendor

בס”ד

En la entrega anterior:

Nétzaj también puede significar “conducir” u “orquestar” (como la palabra con la que empiezan muchos de los salmos de David, lamnatzéaj). De aquí que su conciencia es pragmática por naturaleza, como está reflejado en su correspondencia con la pierna derecha, la cual es el primer miembro del cuerpo supremo que “toca el suelo”.

Si nos visitas por primera vez, puedes recuperar la colección completa de artículos aquí.

Hod es la octava de las diez sefirot, y el quinto de los atributos emotivos dentro de la Creación.

Aparece en la configuración de las sefirot en el eje izquierdo, directamente debajo de guevuráh, y corresponde en el tzélem Elokim a la pierna izquierda.

Hod es asociada en el alma con el poder de avance continuo, con la determinación y perseverancia nacidos de un mandato interno muy profundo, con la finalidad de la realización de los propios objetivos de vida. El reconocimiento de un propósito supremo en la vida y la total sumisión a lo que lo inspira, sirve para dotar a la fuente de la propia inspiración con un aura de esplendor y majestuosidad.

Así, la palabra hod connota tanto “reconocimiento” (hodaá), como “esplendor”, este visto como una especie de “reverberación” en forma de aura (hed) de luz.

El aspecto de hodaá de hod, también se manifiesta como el poder de expresar gratitud, (esto lo califica como una respuesta “sefirótica” a jésed), y también como el poder de “confesión” (vidui).

Las dos sefirot de nétzaj y hod son llamadas “dos mitades de un solo cuerpo“. A menudo en Kabaláh, son consideradas como una sola sefiráh (en relación con los Nombres de Di-s, hay uno que los representa: Tzevakot). Esto es más todavía que con respecto a jésed y guevuráh (los brazos derecho e izquierdo), nétzaj y hod (las piernas derecha e izquierda) sólo pueden llevar a cabo su tarea (caminar), funcionando juntas.

En el Zohar, se hace referencia a ellas como “los platillos de la balanza de la justicia”. Nétzaj reconoce mientras que hod concede (“reconoce ” o “confiesa”). Son los responsables del estado de equilibrio general del cuerpo, por ser los dos pilares sobre los que se mantiene.

En la “unión inferior” (descrito antes en nétzaj), la novia entra en un estado conciente de hod. Ella experimenta en forma total la presencia de la providencia Divina, que la llevó a la unión con su novio. Desde lo profundo de su corazón, ella expresa su gratitud y agradecimiento a Di-s, el “tercer socio”, de su casamiento.

Hod = 15, la suma de todos los números del 1 al 5. Hod expresa y refleja las cinco emociones del corazón, desde jésed hasta hod. “Biná [la “madre” de las emociones del corazón] se extiende hasta hod“.

El estado espiritual identificado en el jasidismo como correspondiente a la sefiráh de hod es el de temimut (sinceridad).

Sefirot | Emanaciones Divinas (9) Victoria

En el capítulo anterior:

Tiféret es asociada en el alma con el poder de redimir o reconciliar las inclinaciones conflictivasde jésed y guevuráh, como así también permitir brindarcompasión, por lo que se la identifica en Kabaláh como midat harajamim (el atributo de misericordia)…

Si nos visitas por primera vez, puedes recuperar la colección completa de artículos aquí.

 

Nétzaj es la séptima de las diez sefirot, y el cuarto de los atributos emotivos dentro de la Creación.

Aparece en la configuración de las sefirot en el eje derecho, directamente debajo de jésed, y corresponde en el Tzélem Elokim a la pierna derecha.

Nétzaj es asociada en el alma, con el poder de vencer aquellos obstáculos que se encuentran en el camino de la realización de las propias aspiraciones de jésed, otorgar bondad a la Creación. De momento que la palabra nétzaj denota tanto “victoria” como “eternidad”, se puede decir que la victoria definitiva de nétzaj, es sobre la muerte misma, el impedimento final de la concreción de jésed.

Antes de matar a Agag el rey del pueblo de Amalek, el profeta Samuel dijo:

“y además Nétzaj de Israel [Di-s], no va a engañar ni va a apiadarse, porque él no es un hombre para apiadarse” (Samuel 1, 15:29).

“Apiadarse” significa cambiar de opinión.

La sefiráh de nétzaj se mantiene firme por siempre y nunca se apiada. Nétzaj no es un mortal (“no es un hombre”) que teme a la muerte y es por lo tanto susceptible de “apiadarse” frente a la muerte.

Esto, el poder de mesirut-néfesh, estar dispuesto a sacrificar la propia vida por Di-s y la Toráh, está latente en cada alma judía, y encuentra su definitiva expresión en la sefiráh de nétzaj.

Sigue leyendo

Sefirot | Emanaciones Divinas (8) Belleza

בס”ד

En la entrega anterior:

Guevuráh es asociada en el alma con el poder de restringir las propias necesidades innatas de brindarbenevolencia a los demás, cuando el receptor de tal bien es juzgado indigno de él, y propenso a darle un uso no correcto.

Si te has perdido algún título anterior de esta serie, consulta aquí

Tiféret es la sexta de las diez sefirot, y el tercero de los atributos emotivos dentro de la Creación.

Tiféret aparece en la configuración de las sefirot en el eje central, directamente debajo de dáat (o de kéter, cuando se excluye dáat), y corresponde en el Tzélem Elokim a la parte superior del torso (en particular, el corazón).

Tiféret es asociada en el alma con el poder de redimir o reconciliar las inclinaciones conflictivas de jésed y guevuráh, como así también permitir brindar compasión, por lo que se la identifica en Kabaláh como midat harajamim (el atributo de misericordia). La belleza de tiféret, se manifiesta a través de la mezcla elegante de los gestos emotivos implícitos en su expresión.

La raíz de tiféret, puede connotar tambíen el acto de enorgullecerse y como tal representa el orgullo que tiene Di-s, como si fuera, por Su pueblo Israel. Cuando servimos y alabamos a Di-s desde una conciencia de tiféret, lo hacemos con la intención de renovar ese orgullo.

Tiféret = 1.081, la suma de todos los números desde 1 a 46 (triángulo de 46).

Sigue leyendo

Sefirot | Emanaciones Divinas (7) Poder

בס”ד

En la entrega anterior:

La singular forma en que está escrito día(s), iomam, implica de acuerdo con las palabras del Zohar“el día que acompaña todos los días”. De aquí aprendemos que el primer día, el día de bondad, “acompaña” e irradia su luz a todos los demás días de la Creación.

Si te has perdido algún capítulo anterior, puedes recuperarlos todos pinchando aquí.

Guevuráh es la quinta de las diez sefirot, y el segundo de los atributos emotivos en la Creación.

Guevuráh aparece en la configuración de las diez sefirot en el eje izquierdo, directamente debajo de bináh, y corresponde en el tzélem Elokim [imagen de Di-s] al brazo izquierdo.

Guevuráh es asociada en el alma con el poder de restringir las propias necesidades innatas de brindar benevolencia a los demás, cuando el receptor de tal bien es juzgado indigno de él, y propenso a darle un uso no correcto.

Como fuerza que mide y evalúa la importancia y el valor de la Creación, guevuráh es conocida en kabaláh como midat haDín (el atributo del juicio).

Es el poder de restringir que posee guevuráh, lo que le permite a uno vencer a sus enemigos, tanto externos como internos (visto este último como su propia inclinación al mal).

Jésed y guevuráh actúan conjuntamente para crear un balance interno, en la aproximación del alma al mundo exterior. Mientras que el “brazo derecho” de jésed se ocupa de acercar a los otros, el “brazo izquierdo” de guevuráh, se reserva la opción de repeler aquello que es considerado injusto.

(También, aquellos con los que en un principio hay una relación de “el brazo izquierdo que aleja“, uno debe aplicar a continuación el principio complementario de “el brazo derecho que acerca“).

Finalmente, el poder de guevuráh, se convierte en el poder y energía que implementa el propio deseo innato de jésed. Únicamente con el poder de guevuráh, es capaz jésed de penetrar la tosca y basta superficie de la realidad.

Guevuráh = 216 = 63. Las tablas del testimonio que Moisés recibió en el monte Sinaí, medían 6 x 6 x 6 palmos. La Toráh fue dada a Moisés y al pueblo de Israel desde “la Boca de la Guevuráh“. Es muy significativo que no es usado por nuestros sabios el nombre de ninguna otra sefiráh para referirse a Di-s en Sí Mismo, salvo el de guevuráh (En la Biblia, Di-s es referido como nétzaj [eternidad] de Israel” (Samuel 1 15:29), pero no nétzaj en forma aislada). Aquí, guevuráh implica el poder esencial de Di-s, de contraer y concentrar Su luz infinita, y materializarla en las letras finitas de la Toráh (especialmente aquellas talladas en las tablas del testimonio, los Diez Mandamientos).

Sigue leyendo

Sefirot | Emanaciones Divinas (6) Bondad

בס”ד

En el capítulo anterior:

En el Zohar, este nivel de daat es conocido como “la llave que incluye seis”. La “llave” de daat abre las seis cámaras (atributos) del corazón y los llena de fuerza vital. Cada una de las seis cámaras, cuando se llenan con daat, nos insinúan una deá (“actitud”, de la raíz de daat) particular del alma.

Si te has perdido algún capítulo anterior, puedes recuperarlos todos pinchando aquí.

Jésed es la cuarta de la diez sefirot, y el primero de los atributos emotivos inherentes a la Creación.

Aparece en la configuración de las sefirot en el eje derecho, directamente debajo de jojmá, y corresponde en el tzélem Elokim [imagen de Di-s] al “brazo derecho”.

Jésed es asociado en el alma con el deseo de abarcar la Creación toda, y agraciarla con su bondad. Como la fuerza expansiva que impele al alma a conectarse con la realidad exterior, jésed inspira y por ende implícitamente acompaña a las otras expresiones de fuerza emotiva, que le suceden en el alma.

Jésed es el primer “día” de la Creación. En él fue creada la hermosa luz de bondad y cariño por todo. El primer día es llamado en la Toráh “el día uno” (yom ejad, beReshit 1:5). La conciencia Divina de este día es que todo en la Creación es uno, como abarcado por el amor, por la Unicidad del Creador, (ejad, “uno” = 13 = ahaváh, “amor”).

Sigue leyendo