Esta noche, Shabat y Rosh Jodesh Elul

                B”H

Querid@s amig@s de oreinsof, estudiosos de la Torá, esta noche de shabat elul bonitoes también Rosh Jodesh Elul. No olvidéis que durante este mes se abren las puertas de la misericordia, y tenemos la posibilidad de acercarnos de una manera especial a Hashem – es el mes que su acrónimo es Ani Le Dodí ve Dodí Li (Yo soy de mi Amado mi Amado es para mi), no dejéis pasar la oportunidad de establecer una relación personal -íntima- con el Creador del Universo.¡ Shabbat Shalom !

Elul, el mes del autodescubrimiento

Elul no es solo un mes antes de una fiesta. Si tú te saltas Elul y no le prestas atención, puedes encontrarte sin preparación en Rosh Hashaná. Así como en viernes preparas Shabat, así también, Elul, el sexto mes después de Nisan es una preparación esencial para el séptimo mes de Tishrei en particular, y para el nuevo año en general.

Yo soy para mi amado

Es sabido que las letras iniciales de la frase: “Yo soy para mi Amado y mi Amado es para mí” (אני לדודי ודודי לי) forman la palabra “Elul” (אלול). Esto indica que es un tiempo apropiado para acercarnos a Dios. SI “yo soy para mi Amado”, haciendo teshuvá (arrepentimiento) y por lo tanto buenas acciones, entonces “mi Amado [será] para mí”. Un punto menos conocido es que el resto de la alusión es que las letras finales de la misma frase son las cuatro letras yud (י), que son una pista de los 40 días (4 veces 10, el valor numérico de yud) de compasión y perdón que empieza en el primer día de Elul y termina en Yom Kipur, cuando “Yo” y “mi Amado” estamos unidos como uno. Ese fue el último grupo de 40 días que Moisés pasó en el Monte Sinaí, al final del cual descendió con las segundas Tablas de la Ley..

Esta alusión nos trae la letra con la cual fue creado el mes de Elul, que de hecho, es la letra yud, en cuyo camino ahora estamos pisando  en dirección al mes siguiente.

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El novelón de Tamuz (1)

Rosh Jodesh Tov, ya estamos empezando el mes de Tamuz.  Os traemos el artículo en el que el Rabino Ginzburgh nos descubre que clase de tentación idolátrica está tras la “cultura de la depresión”, y como -más a menudo de lo que pensamos- acabamos asumiendo una auto-imagen trágica Jas Vejalila.

El Culto a Tamuz y la Cultura de la Depresión
[Extraído del nuevo libro Olamot, “Mundos”, del Rabino Itzjak Ginsburgh. Adaptación y Edición, Nir Manussi]

“Tamuz” era un ídolo trágico, con lágrimas falsas, a quien las mujeres iban procesión a llorarle y venerar. El hecho de que el judaísmo adoptara su nombre para uno de sus meses, sugiere que su culto es  reparable y se lo puede hacer sagrado, y con él toda la cultura de la depresión que brotó de él.Resultado de imagen de lagrimas
Los nombres de los meses del calendario hebreo no son hebreos. Provienen de Babilonia, de la época en que el pueblo de Israel estaba exiliado allí para adoptarlos y “convertirlos”.1 Entre los nombres de los meses, nos sorprende especialmente la adopción del nombre Tamuz, un ídolo central de la mitología mesopotámica, cuya imagen los babilonios llegaron a poner hasta en el Beit Hamikdash.2 ¿Cómo pudo aceptar el judaísmo, que más que nada vino a luchar contra la idolatría, incorporar la palabra “Tamuz” como el nombre de uno de sus meses?
La absorción de un elemento extraño y teóricamente negativo dentro del judaísmo, significa que no se lo ve como algo definitivamente malo, sino que identifica en él un punto verdadero y bueno. En palabras de la Cabalá y el Jasidut, en el mundo de las clipot [“cáscaras”] hay nitzotzot [“chispas”] sagradas que, con keilim, [“recipientes”, “instrumentos”] sagrados se las puede rescatar y elevar a su raíz de origen. Elevar las chispas se denomina tikún, “rectificación”, que es la manera de lidiar con las cosas muy negativas de manera profunda: en vez de simplemente rechazarlas, se debe identificar su raíz espiritual y hacer brotar de ellas una versión positiva.
La elección del judaísmo de adoptar la palabra “Tamuz” significa que se puede y se debe hacer un tikún del culto de Tamuz, y por extensión de la idolatría en general. En algún lugar, de alguna manera, debe existir un elemento verdadero en la atracción humana hacia la idolatría y si meditamos en el ritual que se le hacía a Tamuz, encontraremos la clave para descubrirlo. Sigue leyendo

Especial | Nuevo Nigún para Tehilim

 בס”ד

Shalom querid@s lectores de OrEinSof.com,

En honor del Shabat y del Rosh Jódesh Nisán –que será este mismo Shabat– nos complace compartir un nigún nuevo que estrenó el Rav Ginsburgh esta semana.

Este nigún acompaña los capitulos 111 y 112 de Tehilim.

 

¡Shabat shalom y jodesh tov!

Oded

Especial Janukáh | El Secreto de la Luz y el Color (1)

La Renovación en el Mundo-Año-Alma (Olam-Shanáh-Néfesh)

Feliz Jánuca para todos. Hoy nos encontramos en la quinta vela de las ocho velas de Jánuca. Cada día agregamos luz. Está escrito “va aumentando en luz”, cada día más y más luz. Este es el mensaje de Jánuca, que todo judío y toda alma en general, cuya alma se llama “la candela de Dios es el alma de hombre”, la tarea de cada alma es iluminar, iluminar para afuera, iluminar el mundo.

¿Qué significa iluminar? Que toda la creación tenga conciencia de que hay un Dios en el mundo, que hay milagros, que lo que está por encima de la naturaleza se encuentra dentro de ella, que cada instante que vivimos, cada bocanada de aire que respiramos, son milagros del cielo. Este es el mensaje de Jánuca y es el triunfo frente a los griegos, porque ellos no creyeron que existe una renovación a cada instante, que Hashem “renueva con su bondad en cada día por siempre el Maasé Bereshit, el “Acto de la Creación” que podemos experimentar esta renovación en nosotros mismos, sobre nuestra carne.

Está escrito que los griegos quisieron anular tres preceptos de la Torá: el Shabat , el rosh jodesh (principio del mes) y el brit milá (el pacto de la circuncisión). Y los judíos de esa generación entregaron su vida por eso. Ya había una entrega de la vida desde mucho antes de la victoria y la guerra, verdaderamente hubo casos en que murieron al kidush Hashem , santificando el Nombre de Dios. Entregaron su vida para cuidar el Shabat, el rosh jodesh y el brit milá.

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