Kabalah y Educación | La Espada y el Arco (2)

Shalóm a Tod@s,

En esta fascinante enseñanza, reconocemos nuevas maneras de entender la Tefilah. la comparación de la meditación y la plegaria con elementos bélicos nos obliga valorar de nuevo la fuerza que estas partes de la practica judía pueden dar a cada uno de nosotros.

antes de seguir adelante, nos gustaría citar al profeta Isaias, que ilustra una forma mas de ver a los instrumentos bélicos:

 וְכִתְּתוּ חַרְבוֹתָם לְאִתִּים וַחֲנִיתוֹתֵיהֶם לְמַזְמֵרוֹת לֹא יִשָֹּא גוֹי אֶל גּוֹי חֶרֶב וְלֹא יִלְמְדוּ עוֹד מִלְחָמָה

De las espadas forjarán arados, 
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra. (Isaias 2:4)

en la entrada anterior:

La Torá alude a dos formas de comunicación con Di-s -la meditación y la plegaria-cuando relata la bendición de Iaacov a su hijo Iosef: “He tomado esta ciudad (Shejem) de los amoritas con mi espada y con mi arco”. El traductor arameo Onkelos, interpreta la palabra “espada” como una plegaria en el sentido de contemplación/meditación y la palabra “arco” como plegaria con sentido de súplica. El primero describe un proceso de ingresar a un estado de solemnidad y devoción, mientras que el segundo se refiere a nuestra conversación real con Di-s, con lo que se llega a la culminación de todo el esfuerzo…

Existen instrucciones precisas para realizar esta tarea y el arco debe estar afinado como las cuerdas del arpa, de esta manera, aunque el disparo sea a ciegas y contra un enemigo invisible, las flechas llegarán a destino porque el arquero estará en armonía con Di-s.

La Espada y el Arco. Segunda parte

[Este principio es particularmente aplicable al proceso de teshuvá. El factor limitante en el crecimiento personal y espiritual es el grado en que la persona puede despojarse de las múltiples capas de su ego. Es importante desacelerar y tomarse tiempo si es necesario, para evitar precipitarse hacia un punto de ruptura.]

La excepcional fuerza requerida para estirar un arco representa la humildad de recordar constantemente la dependencia humana de Di-s y la extrema insignificancia del ego y la personalidad. Los arcos antiguos usados como armamento de guerra eran apuntados hacia arriba en un ángulo de 45 grados y la cuerda era estirada en dirección opuesta hacia la tierra. Estirar hacia abajo simboliza la humildad, la que determina la distancia que recorrerá la flecha. Luego de este esfuerzo previo de tensar y jalar del arco, el arquero libera la flecha y Di-s realiza el trabajo final de dirigirla hacia el blanco correcto.

Salir victorioso con el arco es alcanzar el estado de madurez más elevado, cuando el arquero controla y dirije los niveles conscientes y subconscientes de la personalidad. La iniciación purifica los aspectos conscientes del ser y la integración lleva su claridad hacia los niveles subconscientes ocultos del ser, incorporando veracidad en el yo físico provocando su transformación en concordancia. La primera opera a través de la meditación y la última por medio de la plegaria.

A primera vista, podría parecer que la meditación debería ser el método de elección para penetrar en el subconsciente  mientras que la plegaria estaría limitada por los horizontes de la percepción consciente  Pero de hecho es todo lo contrario. La meditación es un proceso de pensamiento consciente y discursivo que culmina en la concentración sobre un tema en particular o punto de enfoque. Si lo logramos o no (en otras palabras, nuestra habilidad de concentrarnos) depende de nuestra fortaleza mental. El grado de penetración en la profundidad del asunto o el desarrollo del pensamiento a través de varios niveles de abstracción, dependerá de la magnitud de la concentración. Si somos “ignorantes” es porque no nos concentramos bastante como para analizar los detalles que conforman nuestro entorno. Somos conducidos primariamente por nuestro subconsciente porque no examinamos estos impulsos, poniéndolos así bajo nuestro control consciente.

Para liberarnos de la obediencia ciega a nuestros impulsos físicos, seleccionando exclusivamente las motivaciones apropiadas según las cuales actuar, debemos diferenciar entre aquellos deseos que son verdaderamente favorables a nuestros objetivos y los que desperdiciarán nuestra energía y en definitiva nos llevarán a la derrota.

La meditación refuerza la habilidad de concentrarse. Aunque amplía los límites de la percepción consciente para incluir más y más de lo que antes era inconsciente  sin embargo, su campo de influencia primordial sigue siendo los reinos conscientes del intelecto y las emociones.

Nos vemos en la proxima Parasháh

OrEinSof.com

Kabalah y educación | La Espada y el Arco (1)

B”H

Shalóm a la comunidad virtual de OrEinSof, 

Nos complace compartir con vosotros nuestras enseñanzas, Cada reflexión que se comparte con los demás, cultiva un punto de luz más en el mundo de Hashém. Esperamos que la siguiente enseñanza se difunda y se propague entre todos nosotros.

¿Que podemos aprender de la curiosa comparación entre la plegaria ante hashém, o de la meditación, con los términos como la espada o el arco? ¿Que podemos aprender de esto, de lo que sucede cada vez que rezamos o meditamos?

La Espada y el Arco

La Torá alude a dos formas de comunicación con Di-s -la meditación y la plegaria cuando relata la bendición de Iaacov a su hijo Iosef: “He tomado esta ciudad (Shejem) de los amoritas con mi espada y con mi arco”. El traductor arameo Onkelos, interpreta la palabra “espada” como una plegaria en el sentido de contemplación/meditación y la palabra “arco” como plegaria con sentido de súplica. El primero describe un proceso de ingresar a un estado de solemnidad y devoción, mientras que el segundo se refiere a nuestra conversación real con Di-s, con lo que se llega a la culminación de todo el esfuerzo.

Las enseñanzas jasídicas explican en extenso cómo la meditación –la batalla con espada y lanza- es un combate cuerpo a cuerpo; una lucha contra la maldad consciente  contra aquellas cosas que son percibidas y vividas verdaderamente como “enemigas del alma”. La concentración equilibrada y enfocada en el Shemá puede erradicar la maldad palpable en el alma y rectificar la dimensiones concientes de la personalidad.

No obstante, este es todavía un estado inmaduro porque el subconciente aún no está controlado.

La plegaria –el combate con arco y flecha- es la batalla contra el mal subconciente escondido. Las flechas son arrojadas a ciegas y Di-s las dirige hacia el objetivo.

Pero si la victoria sobre el enemigo invisible depende de Di-s, entonces ¿por qué algunos “arqueros” son más exitosos que otros? Las enseñanzas jasídicas explican: los equilibrados y a la vez humildes son los más exitosos. Metafóricamente, el arquero se prepara para la batalla “encordando la flecha”, o sea, colocándola en su lugar y estirando la cuerda. Esto significa llevar el cuerpo y el alma a un estado de equilibrio y tensión positiva. Existen instrucciones precisas para realizar esta tarea y el arco debe estar afinado como las cuerdas del arpa, de esta manera, aunque el disparo sea a ciegas y contra un enemigo invisible, las flechas llegarán a destino porque el arquero estará en armonía con Di-s.

CONTINUARÁ