El mes preñado | primera parte

B”H

Querid@s lectores y lectoras. hemos llegado al mes de Adár. se dice que durante este ultimo mes del año, tenemos el compromiso y el deber de estar alegres, gozar y purificar nuestros pensamientos.

Pero este año, no solo tenemos un mes de adár, sino Dos. En el circulo del año “preñado” el mes que recibe la mayor importancia siempre es el sgundo adar (Adar Beit, אדר ב), durante el cual, celebramos la fiesta de purím. sin embargo el primer mes de Adár recibe un nombre especial: חודש העיבור jodesh haibur  (El mes preñado). el año acaba de dar luz a un “recién nacido”.

en este fabuloso articulo adelantamos algunos temas con la fiesta de purím, que celebraremos durante el proximo mes. Sin embargo,  nuestro Rabino no olvida el primer adar, y nos da buena enseñanza acerca del año preñado, o shaná meubéret 

Espero que disfruten la lectura.

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Purim en un Año Preñado

Este año el calendario judío tiene 13 meses en vez de 12 como los años normales, por eso se llama “año preñado”. Es como si el año está embarazado y tiene otro mes en su vientre. Por eso, el mes adicional, llamado Adar I que es el mes 12 (no el 13 como uno podría pensar), es llamado el “mes de la preñez” (jodesh haibur). Por lo tanto el mes 13 es Adar II.

En esta semana se rememoró las fechas de 14 y 15 de Adar I, o Purim (y Shushan Purim) katán, literalmente Purim menor. Siendo menor, Purim katan no es celebrado con las mitzvot materiales que se cumplen en Purim propiamente dicho, pero sin duda es una ocasión de alegría y de preparación para la transformación que nos posibilitan los días de los dos meses de Adar. Esta transformación puede afectar nuestro ser interior como así también nuestro entorno y sus circunstancias.

Purim katán nos lleva a meditar en primer lugar acerca de la razón de que el Pueblo Judío requiera semejante milagro como ocurrió en Purim:

"Mordejai y Esther" por Aert de Gelder

La historia de Ester y Mordejai transcurrió durante el exilio Persa, que en realidad fue una continuación del exilio babilónico. De acuerdo con los sabios, el motivo de que hayamos sido castigados tan terriblemente con el exilio de Babilonia fue porque los hombre se involucraban en relaciones impropias con mujeres extranjeras, no judías. Esta desecración del ser físico sagrado del Pueblo judío fue entonces incrementado más aún cuando los judíos de Shushan comieron la comida no kasher servida en los festines del rey Ajashverosh descriptos en el comienzo del libro de Ester.

Nuestra primera guematria (equivalencia numérica) para esta semana es:

nashim nojriot = Sara Rivka Rajel Lea

Nuestras cuatro matriarcas

Esto nos dice literalmente que el valor numérico de “mujer extranjera” (1086) es igual a la de los nombres de las cuatro matriarcas: “Sara, Rivka, Rajel, Lea”. Esto revela un punto muy importante acerca de la equivalencia según la guematria. Hay veces que la equivalencia denota que los dos lados de la igualdad son como archienemigos o archirivales. El lado positivo y sagrado de la ecuación es responsable y tiene el poder de rectificar el lado negativo. En este caso, la identificación estricta con la identidad judía y su permanencia, que se propaga a través de las generaciones comenzando por nuestras cuatro santas matriarcas y continuando a través de todas sus hijas, las mujeres de Israel, tiene el poder de rectificar la profanidad presente en el cuerpo proveniente de acciones físicas impropias.

—CONTINUARÁ

Del Rav | Purim. ¿Por qué es “de Ester”?

בס”ד

¡El equipo de OrEinSof.com os desea un alegre Purim!

El rav Ginsburgh recibió esta pregunta:

¿Por qué la Meguiláh recibe el nombre de Ester y no el de Mordejai?


A lo que nuestro rav responde:

Mordejai, el tío de Ester (y según nuestros sabios, también su marido) fue su mentor. Por su propio ejemplo, se negó a inclinarse ante Hamán, y él le inspiró al autosacrificio. Siguiendo sus instrucciones, Ester puso en peligro su vida por ir –sin ser llamada– ante el rey Ajashverosh, para pedir por su pueblo.

A pesar de que Mordejai era el “maestro” y Ester la “alumna”, el sacrificio de Mordejai fue más bien pasivo (negándose a inclinarse), mientras que el sacrificio de Ester fue activo.

Lo activo y lo pasivo en Kabaláh masculino y femenino respectivamente. Por lo tanto, Ester, la mujer y la alumna, es en realidad el hombre de la historia, mientras que Mordejai, el hombre y el maestro, es en realidad la mujer.

Por esta razón, el libro se llama “meguiláh” de Esther, quien es la protagonista activa –la heroína– de los acontecimientos.

Por esta razón, también, Ester mereció convertirse en la reina del imperio persa (incluso antes de su acto de sacrificio, puesto que Di-s conoce el futuro), mientras que Mordejai sólo mereció convertirse en virrey… designado por su propia sobrina, Ester.

La enseñanza para nosotros es que “la acción es lo principal”. Con estas palabras, el Rebe de Lubavitch (posiblemente mejor identificado con la figura de Mordejai más que con cualquier otro personaje del Tanaj), concluía siempre sus exposiciones.

Con el fin de unificar a nuestro pueblo y por lo tanto merecer la redención verdadera y duradera, cada uno de nosotros –al igual que Ester– debe empezar a asumir un rol masculino, activo.

Ester comenzó dando instrucciones a Mordejai –antes de que ella fuese a ver al rey– para que reuniese al pueblo en ayuno y oración.

Debemos tomar el ejemplo de Mordejai pero debemos tener nuestra propia iniciativa, y además debemos actuar con autosacrificio. Así resonarán las palabras del Rebe en nuestros oídos:

“¡Haz todo lo que esté en tu poder para causar la redención verdadera y completa del Mashíaj, de inmediato!”

Traducción, Aviel Pérez.

Columnistas Invitad@s | Recuerda lo que te hizo…

בס”ד

Mordejai recordó lo que le hizo Amalek cuando salió de Egipto.

En el Shabat anterior a Purim (Shabat Zajor), después de la lectura habitual de la parashá, este año Parashat Tetzavé, se leen los versículos de Devarim 25:17-19:

“Recuerda lo que te hizo Amalek cuando saliste de Egipto”.

Veamos cómo podemos relacionar a Mordejai, protagonista de nuestra próxima fiesta -Purim- con el precepto de recordar lo que nos hizo Amalek…

“Había cierto judío en la capital de Shushan de nombre Mordejai, hijo de Yaír, hijo de Shimi, hijo de Kish de la tribu de Binyamín” (Meguilat Ester, 2:5)

La genealogía de Mordejai así nos lo demuestra. Por un lado, el Targum nos sitúa a Mordejai como nieto de un tal Shimí ben Guera, que maldijo fuertemente al rey David, basándose en pruebas más que fehacientes. La retahíla de maldiciones que le refirió la denominamos klaláh nimretzet, donde nimretzet es el notarikon o acróstico de noef (adúltero), moaví (moavita), rotzeah (asesino), tzorer (opresor) y toeváh (abominador).

La reacción normal de un rey hubiera sido matarlo, pero… David calló y se contuvo, mostrando una gran sangre fría, concluyendo que si Shimi había dicho tales abominaciones era sólo porque eran verdad y el Cielo lo permitía.

Más increíble aun: David nombró a Shimi profesor particular su hijo, el Rey Salomón.

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Columnistas Invitad@s | ¡Mishe, mishe, mishe!

בס”ד

Cuando el mes de Adar entra, aumentamos la alegría (Talmud Taanit 26 b)

Llegamos, finalmente, al mes de Adar. Digo finalmente, porque Adar es el último de los 12 meses del año. Sabemos que cada mes, según el Séfer Yetziráh, está relacionado con una letra, un mazal, una tribu de Israel, un sentido y un miembro del cuerpo.

A modo de referencia diremos que la letra es la kuf, el mazal los daguim o peces, la tribu Naftalí, el sentido la risa, y el miembro el bazo.  

El Séfer Yetziráh tiene varias versiones que presentan algunas divergencias. La primera divergencia por lo que refiere al mes de Adar, es que, aunque la mayoría de los comentaristas afirman que el sentido es la risa, en uno de los comentarios se dice que es el sueño o el poder de soñar.  Veamos cómo lo podemos relacionar.

¿Qué es lo que nos provoca risa?

Generalmente, la risa es provocada por una distorsión acusada entre una causa y su efecto. Cuando se rompe la relación “causa-efecto”, por el motivo que sea, nos causa risa, y cuanto más distorsión, más risa.

Dicen que risa está conectada con la habilidad de dar la vuelta las cosas: podemos decir entonces que los estudiosos de la Toráh son los magos de la risa. Para muestra, un botón: abrid cualquier página del Talmud al azar y veréis cómo las discusiones llegan a extremos completamente hilarantes.

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