Especial Janukáh | El Secreto de la Luz y el Color (2)

Luz y Calor: Ojos y Corazón

Hay otro fenómeno escrito en la Torá, que el fuego tiene luz y calor. Está escrito que Jánuca es una festividad de luz y también de calor. La luz se relaciona con los ojos, como toda observación y visión, toda novedad, se relacionan con los ojos. El calor en cambio se relaciona con el corazón. El Baal Shem Tov amaba especialmente Jánuca por sobre las demás festividades. Amaba mucho la luz, y también el calor del corazón. Antes de revelarse, de hacerse conocido, acostumbraba recorrer los pueblos de Ucrania, y allí a todo judío, en especial a los niños, le ponía la mano en el corazón y lo bendecía que sea un judío cálido, en idish zol zain a vorme id .

¿Qué es el calor? Es amor, amor cálido a todo judío, y en esencia a toda la creación. El Baal Shem Tov nos enseñó que si Hashem creó algo es porque lo ama, y si Él lo ama también nosotros debemos hacerlo. Comenzando por nuestro pueblo de Israel, porque está escrito debes amarlo verdaderamente “como a ti mismo”. Y fuera de nosotros, hay que amar a toda criatura, todo lo que Hashem creó en el mundo, porque todo lo creó con una finalidad, para que Él pueda morar en este mundo inferior, con nosotros en todo nuestro mundo. Amor es calor.

Entonces, está escrito que Jánuca es en esencia dos cosas, luz y calor. Por supuesto que ambos van juntos, si hay luz hay calor y si hay calor hay dentro suyo y detrás energía, luz, radiación, rayos de luz. Pero, nuevamente, la luz se revela en los ojos y el calor en el corazón. También en el pueblo de Israel están los “ojos de la congregación”, los sabios, aquellos que enseñan la Torá, son nuestros ojos. Tenemos que conectarnos con los ojos. Quién quiere ver luz, y más todavía irradiar luz, difundir la luz, tiene que tener ojos buenos y sanos, entonces hay que conectarse con los ojos de la congregación, que son los justos de la generación.

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Janukáh | Significados Ocultos del Sevivón (2)

Cuando el Cuadrado se transforma en un Círculo

El sevivóndreidel tiene la forma de cono, con cuatro caras cuadradas y un cono cuya punta inferior puede dar vueltas. Hacerlo girar causa que sus contornos cuadrados desaparezcan redondeando sus aristas.

Conceptualmente, sus caras y aristas cuadradas representan la lógica matemática y silogística de la antigua Grecia, sobre las cuales triunfaron los Macabeos tanto material como espiritualmente. Los Macabeos, fieles a nuestra fe en un Dios, creían y sobre todo llevaban a la práctica su creencia de que una visión de la vida y la naturaleza basada sólo en el racionalismo humano es insuficiente. Porque hay además un Dios infinito que trae la realidad a la existencia sin límites. Entonces, los contornos redondeados revelados por el dreidel al girar representa el reino de lo Divino, que se manifiesta en forma de milagros, aquellos eventos que no pueden ser comprendidos e incluso a veces no pueden ser percibidos por la mente humana racional.

Utilizando la terminología del Jasidut, los contornos redondeados del sevivón/dreidel girando representa la revelación de la luz abarcadora de Dios, refiriéndose a la energía con la cual el Todopoderoso sostiene la realidad. Este aspecto de Dios es descripto como circular porque Él sustenta a toda la realidad por igual, desde la partícula más diminuta hasta el cúmulo más enorme de galaxias. Así como el círculo no tiene arriba y abajo y todos los puntos de su circunferencia son equivalentes, desde la perspectiva de la luz abarcadora de Dios abarcadora o circundante de Dios, toda la realidad tiene igual importancia y es sostenida permanentemente. Así como Dios establece las leyes de la naturaleza, sólo Él tiene el poder de alterarlas.

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