Jaím Vital, el discípulo del Ari

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“¿A dónde ha ido Jaim Vital? ¿Acaso a esta hora se ha ido de aquí?”, y lo lamentó mucho el Arí, “yo deseaba Ets Jaimentregarte algo oculto, Jaim, pero no estás aquí…”. Tomado del escrito “Shaar haGuilgulim” (Puerta de reencarnaciones) –palabras dichas a sus alumnos unos instantes antes de morir.

A lo largo de las generaciones, los grandes cabalistas se vieron necesitados de un discípulo de un alma especial, para que por medio de este pudieran revelar sus logros espirituales al mundo. Así como Rabí Aba, que estuvo al lado de Rabí Shimón Bar Yojai para anotar sus palabras y de las cuales se compuso el libro del Zohar (libro del Esplendor), así anotó Rabí Jaim Vital (Rajú) todo lo dicho por el Arí. Arí se dirigió hacia Safed únicamente para encontrar el discípulo que puediese recibir su sabiduría.

La profunda relación que se formó entre el Arí y su discípulo, se manifiesta en las conmovidas palabras que dijo el Arí antes de morir a Rabí Yitzjak Cohen: “Dile a los amigos de mi parte, que a partir de ahora en adelante no se dediquen a la sabiduría que les enseñé en absoluto, porque no la han entendido debidamente, sin embargo, únicamente Rabí Jaim Vital se dedicará a ella ocultamente en silencio”.

“¿Es que acaso no hay más esperanza? – preguntó Rabí Yiztjak Cohen nerviosamente.

“Si serán afortunados, vendré y les enseñaré”, contestó el Arí.

Pero Yitzjak Cohen no entendió sus palabras. “¡¿Cómo vendrás a enseñarnos después de haber fallecido?! – preguntó nuevamente.

“No tienes asuntos en lo oculto”, le contestó el Arí y falleció, a los 38 años de edad. Sigue leyendo