Kabalah y educación | Interinclusión

B”H

Estimad@s seguidores/as.  Shavuah tov

nuestro sendero en los terrenos de la sabiduria de la Jasidút sigue bifurcarse y entrar mas  y mas a fondo. hemos hablando mucho de educación, pero sin mencionar la terminologia educativa, ni la psicologica, sino haciendo uso de los términos bien conocidos por la Kabalah y la Jasidút.

Hemos hablado del principio de la inspiración, de la integración, de nuestro patriarca abrahám  y de lo que podemos aprender de él. ahora tenemos que seguir mas aún, y aprender sobre un principio central en la Jasidut,  la Interinclusión.

(entradas anteriores pueden verse en nuestro historial, o a través de este enlace  HistorialKabaláh y Educación )

Interinclusión

Como hemos visto, la etapa inicial de la educación, cuando el estudiante despierta por primera vez a un nuevo conocimiento, y la integración de este en una aplicación práctica, son procesos paralelos. Pero más aún, para que los esfuerzos del educador sean efectivos, uno debe estar incluido en el otro. El camino personal para que cada estudiante pueda integrar estas ideas en su vida y su personalidad debe estar claro desde el inicio. De manera similar, la expresión más general de la voluntad -el deseo del bien que es el punto de partida- debe permanecer hasta en los estados más desarrollados de la integración.

Esta dinámica es conocida como el principio de interinclusión y es una regla básica del pensamiento jasídico. Esto enseña que lo particular –o sea cada detalle individual o resultado posibles- está siempre oculto en lo general –o sea, en lo genérico, en un principio general o en el punto de partida- y viceversa.

En relación a la educación, la inspiración es considerada lo genérico, porque estimula una voluntad universal e indiferenciada, mientras que la integración es lo particular porque encauza la expresión altamente personalizada de esa voluntad de acuerdo con los detalles de cada vida individual.

El Libro de Proverbios confirma este principio:

“Educa al joven de acuerdo a su camino
e incluso cuando sea anciano no lo abandonará”.

Vemos en este versículo que:

educar al joven” es una referencia a la educación genérica

en su camino” significa claramente el camino particular en el que debe ser educado el joven, de manera que le llegue

cuando sea anciano” se refiere nuevamente a lo particular, un tiempo de la vida del estudiante.

no lo abandonará” se refiere nuevamente a la educación genérica que recibió.

En otras palabras, cuando se inspira en el estudiante el deseo del bien, su efecto persistirá y tendrá un impacto concreto en su vida, sólo si la semilla personalizada está presente en la experiencia de la inspiración.

La educación masiva (producción en línea) no perdura largo tiempo, porque incentivar el amor a Di-s es idéntico para todos, pero experimentarlo no es algo uniforme. El educador debe ser sensitivo a las diferencias sutiles entre los individuos y variar su enfoque en concordancia. De esta manera el educador sugiere el método según el cual cada estudiante puede obtener una lección determinada en su corazón y en su vida.

Nos vemos en la próxima enseñanza

desde Lightletter

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Abraham como el Educador Modelo (2)

Shalóm a tod@s,

Hoy seguimos con la comparación de Avraham Avinu con los criterios de un buen educador. en la ultima vez,  hemos hablado de Avrahám como un líder: como un madrij, un guía que tiene el mapa de rutas, que puede dar origen a un pueblo entero solo con saber el camino correcto y tener la emunáh de seguir adelante.

Hoy iremos un paso mas con esta descripción, y esperamos recibir el ejemplo reconocer como se puede aplicar en nuestras vidas.

para consultar la entrada anterior, podeis acceder por aqui.

Abraham como el Educador Modelo (2)

El Tania -la obra básica del jasidismo Jabad escrita en el siglo 18 por rabi Shneur Zalmen de Liadi– explica este último nivel de unidad con la metáfora de la nulificación de los rayos del sol en el propio cuerpo del sol. En este fenómeno, podemos observar que la existencia independiente de los rayos de luz es posible sólo cuando están aparentemente separados de su origen. Si siguiéramos el rastro hasta su origen, podríamos ver que en el punto en que se “juntan” con el sol, estos dejan de existir como entidades enteramente separadas y se aniquilan completamente en el sol. Así es la relación entre el universo y su Creador. Estas palabras son difíciles de captar por la mente, y mucho menos de entender por el corazón.

Sin embargo, este nivel de reconocimiento de la unidad definitiva de Di-s es el potencial de todo descendiente de Abraham.

Entonces llevó [a Avram] afuera y dijo: “Mira el firmamento y cuenta las estrellas. Ve si puedes contarlas”. [Dios] entonces le dijo: “Así es cuán [numerosos] serán tus descendientes”

Entonces llevó [a Avram] afuera y dijo: “Mira el firmamento y cuenta las estrellas. Ve si puedes contarlas”. [Dios] entonces le dijo: “Así es cuán [numerosos] serán tus descendientes”

Esta verdad fue imbuida en la creación, esperando que alguien la capte y la exprese y haga coinciente y sólido algo que sólo había sido vago y tenue. Entonces vino Abraham. Su conocimiento de Di-s era tan profundo que se estructuró dentro de su propio ser y como tal, se volvió parte de la herencia de cada uno de sus descendientes. Este potencial de conocer y experimentar los niveles más extremos de la unicidad de Di-s es el legado de nuestro patriarca, quien incorporó espiritualmente la comprensión en las profundidades más materiales de su ser, de forma tal que se tornaron una realidad genética que puede ser transmitida por medios biológicos. Abraham es llamado la “fortaleza del ser” porque pudo adquirir una iluminación que comenzó como algo vago e intangible y se transformó en algo ligado e inseparable de la realidad física concreta, una entidad real llamada alma judía. Al hacer esto llevó a cabo dentro de su ser la unificación definitiva de lo espiritual con lo físico.

La fortaleza del judío y su rezo, la tefiláh

Es interesante notar a este respecto que el pueblo judío es la única “entidad social” a la que se puede
Este fortalecimiento del alma en el nivel más profundo posible fue cristalizado a través de la capacidad de Abraham de mantenerse firme las diez veces que fue probado por Di-s. Esto confiere al pueblo judío la capacidad de soportar los momentos difíciles y abastecerse de esta fuente de fortaleza en los momentos de prueba y adversidad.ingresar desde ambas direcciones, la física y la espiritual. Por el lado físico, se es judío si es hijo de una mujer judía, mientras que desde el plano espiritual, el primer paso de la conversión al judaísmo es reconocer las verdades espirituales del judaísmo y querer dedicar la vida a la Torá. Por eso el judaísmo es algo que representa una síntesis completa de lo espiritual y lo material.

Esta fuerza de Abraham está presente en potencia dentro del alma de cada judío, esa capacidad de resistir a las tribulaciones y sobreponerse a ellas. Es como si una parte de Abrahám mismo estuviera presente.

Nos vemos en la próxima enseñanza. que tengan feliz purím 

Desde todo el equipo de OrEinSof.

Cabala y Educación | Los primeros frutos (2)

Queridos seguidores de nuestra serie semanal,

Hace pocos días  empezábamos a estudiar de nuevo de las nociones educativas bajo la perspectiva de la Toráh y de la kabaláh. Con la claridad de las ideas del Rabino Ginsburgh, podemos detectar cuales son las etapas importantes de un fructífero proceso educativo.

Para los que entran en “la mitad de la clase”, podéis echar un vistazo en la primera parte de la enseñanza (Kabalah y Educación | Los primeros frutos (1))

Los primeros frutos (2)

El verso de salmos que cerraba la ultima parte:

Los pasos del hombre están establecidos por Di-s,

Y es su senda [del hombre] la que El [Di-s] desea

Esto significa que aunque el resultado final está decretado por Di-s, de todas maneras, debemos determinar nuestro propio curso y cumplir nuestra misión. La paradoja es que incluso este área de soberanía personal es sólo una respuesta a la mano conductora de Di-s que orquesta la circunstancias de nuestras vidas. La elección que hacemos en respuesta a los cambios de la vida determinan si nuestro progreso es lento o rápido, terso o tedioso, feliz o doloroso. El final está decretado, pero nosotros debemos resolver cómo llegar allí. Aquellos de nosotros que estemos familiarizados con el terreno, o sea, aquellos que se molestaron en aprender primero las leyes espirituales sobre las que se basa el universo, podrán evitar las numerosas trampas y callejones sin salida que de lo contrario pueden plagar su camino y proseguirán con una mínima frustración e incomodidad. Pero aquellos que se embarquen en la travesía sin un mapa que los guíe encontrarán peligros, tribulaciones y desperdiciarán mucho esfuerzo en innecesarias idas y venidas y giros equivocados. Se encontrarán a si mismos eliminando la maleza, hachando árboles y abriendo un nuevo sendero, sin darse cuenta de que a unos pocos pasos hay uno bien señalizado y transitado.

El trabajo del educador es inculcar en sus estudiantes un sentido profundamente internalizado de la verdad y un apasionado deseo por el bien, por Di-s y su leyes tal como están escritas en la Torá. Esto les proveerá un buen mapa de viaje, porque si las elecciones de los estudiantes reflejan los valores de la torá, aprenderán a encontrar su camino con la más mínima dificultad y la máxima paz mental.

Cuando la inspiración y la integración son comparadas con plantar y nutrir un árbol, el propósito de la educación es revelado de la siguiente manera:

Primero, el maestro inspira a sus estudiantes a percibir la mano de Di-s dentro de toda la experiencia, sembrando dentro de ellos el conocimiento de la inquebrantable benevolencia de Di-s. Segundo, motiva a sus estudiantes a comenzar a actuar de acuerdo con esta información (las acciones de los estudiantes denotan que ha tenido lugar la integración).

Procediendo de esta manera, un maestro exitoso libera a sus estudiantes de ira, resentimiento, depresión y ansiedad, todos las consecuencias negativas de una apreciación incompleta de Di-s, como Amo y Director que ama cada detalle de Su creación.

La culminación de estos esfuerzos en aras de la educación es la ofrenda de los “primeros frutos” a Di-s, representado por las acciones de un estudiante que ha hecho una decisión independiente de vivir en concordancia con Di-s y Su Torá.

Nos vemos en la próxima enseñanza

OrEinSof.com

Cabala y Educación | Los primeros frutos (1)

Amigos y amigas de nuestra comunidad de estudio,

Seguimos esta semana con la serie Kabaláh y Educación. Aprendemos que la actividad educativa no es nada mas alimentar la mente y crear las condiciones para el desarrollo intelectual de los que quieren aprender. Nuestro rabino sigue organizando estas ideas, y mas, con su manera magnifica, basando en nociones de la Toráh y de la Kabaláh, y utilizando  terminos extraidos del mundo de la agricultura, comparándolos con la actividad educativa. 

para no perder el hilo de la enseñanza, vemos un poco de lo dicho en la ultima semana:

Otra metáfora que se asemeja a la relación iniciación/inspiración e integración es la de plantar un árbol y luego nutrirlo hasta que fructifique. Esto se ajusta particularmente bien con nuestra metáfora anterior de entrar y establecerse en la Tierra de Israel, ya que el proceso de plantar árboles fue el máximo símbolo de reclamo de la tierra.

Para acceder a la entrada anterior,podeis utilizar el siguiente enlace. (Kabalah y Educación| Plantear y alimentar )

Los Primeros Frutos

En el proceso de educación, la etapa de plantar es la iniciación-inspiración. El maestro toma la responsabilidad de incentivar en sus estudiantes la percepción de la Divina Providencia, sembrando en sus mentes la noción de que Di-s está decididamente dirigiendo cada momento y comunicando Su voluntad a través de los detalles de cada aspecto de la realidad. Los estudiantes aprenden que cada experiencia es una comunicación entre Di-s y el alma. Y aún más, llegan a ver, con la experiencia personal, que la motivación subyacente de Di-s es siempre el amor, aún cuando puedan sentir lo contrario cuando se enfrenta al dolor de aprender algunas lecciones por el camino difícil.

Una vez que el maestro ha inspirado de esta manera a sus estudiantes, puede ir a la fase de integración que se asemeja a nutrir las semillas hasta que se puedan mantener por si mismas. Un árbol bien encaminado puede eventualmente volverse autosuficiente, pero hasta que alcance cierto nivel de madurez, necesita el soporte y la atención de alguien más fuerte que él. El sembrador desmaleza, fertiliza, poda riega los brotes en crecimiento y la culminación de sus esfuerzos es la alegría de ofrendar sus “primeros frutos” a Di-s, reconociendo de esta manera que fueron la tierra de Di-s, Sus lluvias y Su Providencia la verdadera fuente de toda abundancia.

Similarmente, el objetivo de un educador es ayudar al desarrollo de sus estudiantes hasta un nivel de maestría y sabiduría en el cual puedan comenzar a tomar la responsabilidad de sus propias vidas. El maestro premia y cstiga, estimula y aconseja, prueba y alienta a sus estudiantes a actuar en concordancia con verdades espirituales de la Torá. No obstante, también sabe que los estudiantes deben volverse independientes de él, porque sólo cuando den sus propios pasos hacia adelante, sus almas pueden comenzar realmente el ascenso de nivel en nivel, de triunfo en triunfo desde abajo hacia arriba. Sin este esfuerzo independiente desde abajo, nunca habrá frutos. El cultivador puede crear las circunstancias más saludables para el crecimiento positivo, pero eso es todo lo que puede hacer, los frutos mismos sólo provienen del árbol. Es impotente en lo que respecta a esto.

Esta misma idea es expresada en el libro de Salmos:

Los pasos del hombre están establecidos por Di-s,

Y es su senda [del hombre] la que El [Di-s] desea

CONTINUARÁ

ENLACE A LA SIGUIENTE ENTRADA:  Cabala y Educación | Los primeros frutos (2)