Kabalah y educación | Integración y crecimiento espiritual (2)

B”H

Shalóm a tod@s, seguimos con la integración de los conceptos, mencionados habitualmente en el mundo de la Kabaláh. Hoy llegamos a poner tales argumentos dentro de un contexto mas aplicado.

Para los que recién entran en el tema, os invitamos a revisar las entradas anteriores de la serie,  Kabalah y educación, y a la primera parte de esta misma clase, accesible con este mismo enlace: Kabalah y educación | Integración y crecimiento espiritual (1)

Integración y crecimiento espiritual- Segunda parte

De acuerdo con el Baal Shem Tov, esta habilidad de conocer exactamente cómo traer la voluntad de Di-s hacia ese momento (y así revelar todas las posibilidades que este posee) requiere una clase de discernimiento crítico –“separación”- que puede ser descrito como “la sabiduría del éxito”. Esto significa que debemos agudizar nuestra habilidad de discriminar entre la acción apropiada y cuál no, entre la que va a ser exitosa y la que fracasará. En el empeño educativo y de instrucción debemos fomentar ciertos atributos y desalentar otros. Estas evaluaciones requieren un ojo crítico.

Esta habilidad de desacertadamente es una destreza que sólo puede ser desarrollada con la asistencia de alguien más experimentado y que está más adelantado en el camino. Esta es la tarea del educador.

La etapa final en la implementación de la voluntad va más allá del estrato físico de la realidad e involucra la rectificación de las almas. En la descripción del Baal Shem Tov del desarrollo espiritual, esto refleja la etapa de “dulcificación”. Los que han avanzado a este nivel son “velas que iluminan otras almas”; tales personas han asimilado las enseñanzas de la Torá dentro de lo más profundo de su ser. Se han vuelto un ejemplo viviente de la verdad de la Torá y una fuente de luz para todo lo que lo rodea, como asevera el libro de Eclesiastes: “La sabiduría del hombre ilumina su rostro”. Este resplandor es una fuerza tangible que cura y rectifica las almas que toca. Este es el poder de “dulcificar”, la etapa más elevada del servicio espiritual.

Un educador debe recordar que los actos de cada persona son motivados en definitiva por su deseo de unirse a Di-s. En la medida en que ese deseo sea consciente e integrado, el estudiante tendrá éxito en su cometido. Pero si permanece inconsciente e inconexo, su comportamiento estará distorsionado e incluso será auto destructivo.

El educador debe buscar este punto de verdad detrás de cada acto, para reconocerlo, verbalizarlo y reforzarlo. Esta es la tarea de la inspiración y la integración. Si es sensitivo, inspirará exitosamente en sus estudiantes una determinación consciente de la voluntad hacia Di-s y Su ley y les enseñará cómo integrar su anhelo espiritual en su enfrentamiento cotidiano con el mundo.

Esperamos verles en la proxima enseñanza,

Lightletter y el equipo de OrEinSof.com

Kabalah y Educación | Educación y Crecimiento Espiritual

Estimad@s compañer@s, 

En esta serie especial, El rabino Ginsburgh habla de temas que no se mencionan muy a menudo en el discurso del mundo educativo, pero quizás deberían mencionarse mas. Como podemos educar a nuestros jóvenes  a nosotros prójimos  a nosotros mismos, sin perder los valores importantes de nuestra vista. El rabino explica.

Si queréis volver a ver la ultima enseñanza, podéis utilizar el siguiente enlace: Kabalah y Educación | Los primeros frutos (1)

Educación y Crecimiento Espiritual

Como hemos visto, la inspiración y la integración son dos requisitos necesarios y complementarios de la educación. La inspiración comienza el proceso de aprendizaje despertando un deseo apasionado por el crecimiento y el cambio, mientras que la integración nos fuerza a incorporar a nuestra voluntad de bien en cada confrontación con la vida diaria. Por eso, enseñar se puede describir como el proceso de estimular la voluntad, mientras que aprender como el proceso de asimilarla.

Cada una de estas dos categorías principales se pueden subdividir en tres etapas intermedias que reflejan el proceso de crecimiento espiritual descrito por el Baal Shem Tov, el fundador del movimiento jasídico del siglo XVIII.

El enseñó que todo proceso de crecimiento espiritual y de hecho la experiencia profunda de cualquier faceta de la realidad, debe implicar una serie triple de cambios evolutivos, resumidos por las tres palabras:

sumisión
separación
dulcificación

Sumisión” es la subyugación del ego, elemento esencial para una estimación honesta de la realidad en nuestra relación con ella. A menos que neutralicemos el ego de alguna manera, este va a interponer seguramente sus intereses propios con nuestro ser superior y nuestros intentos de cambio y crecimiento.

Separar el bien del mal, la luz de la oscuridad

Separación” es el proceso por el cual identificamos los elementos positivos y buenos y los negativos y malos de la realidad, alineándonos con el bien y disociándonos de la maldad. Claramente, no podemos esperar cumplir con esta etapa sin haber atravesado primero el proceso de eliminar la autoimagen engañosa derivada del ego. Cuando separamos el bien del mal, la luz de la oscuridad, el bien comienza a brillar.

Una vez que hayamos identificado claramente lo perjudicial y de habernos separado de él, podremos proceder a “dulcificarlo”. En esta etapa podremos volver a evaluar lo dañino bajo la luz positiva del bien que se ha entremezclado con él. Nuestro bien reforzado nos permite relacionarnos objetivamente con el mal para “dulcificarlo”.

Lehitraót, nos vemos en la proxima enseñanza 

Para acceder a la misma, podéis utilizar este enlace Kabaláh y Educación | Inspiración y Crecimiento Espiritual