El hombre- el árbol del campo | Tu bishvát

B”Holamot

Querid@s compañr@s. la necesidad de preparar un dia festivo para los arboles puede enseñar en gran medida lo que es el arbol para el ser judio. dentro de poco, celebraremos la fiesta de los arboles de Tu bishvát, pero tenemos que pararnos y reflexionar: que es realmente el arbol para nosotros? ¿una fuente de vida? un simbolo? un compromiso con nuestra tierra? ¿un ser vivo? hay significados que son mas ocultos. este articulo, extraido del libro olamót (Mundos) habla de algunos significados de la fiesta, escapadas de nuestra vista, hasta ahora.

Esperamos que lo disfruten.  

El hombre, el arbol del campo

images

Tu bishvát, el inicio del año de los arboles, aparece como un día festivo únicamente para la naturaleza. Es un día en que recordamos la renovación de los arboles y sus frutos. Sin embargo, se ha dicho que “el hombre es como el árbol del campo”  כי האדם עץ השדה (Ki haadám etz hasade), y asi, Tu bishvát es también el día de la renovación del hombre, o para ser mas preciso, la “bejina” o la característica del árbol en la persona.
¿De que forma se asemeja el hombre al árbol? ¿que podemos aprender de esto acerca de nuestro crecimiento personal?

Dos dimensiones del crecimiento

Aparentemente, parece que el reino de los animales tiene mas en común con nosotros que el reino de las plantas. pero hay una característica importante con la cual las plantas tienen mas en común con las personas que tienen los animales: mientras que los animales avanzan con cuatro patas, arrastrándose o nadando- horizontalmente, las plantas y el hombre ambos crecen hacia arriba y su posición es vertical.

arboles

Este dato no es trivial para nosotros: tiene un papel esencial en el moldeamiento de la estructura de nuestra conciencia. somos seres que viven según “escalas” de valores, y “escalas” de de exito. distinguimos entre cultura “baja” y “alta”. tememos de deteriorarse y aspiramos a elevarse. estas cualidades no existen en la planta, por supuesto, pero su estado erigido y su tendencia a crecer a las alturas proporciona un reflejo terrenal y natural de estas cualidades. El “árbol del campo”, cuya paciencia y determinación le permite crecer a lo mas alto, expresa esta dimensión del crecimiento en el hombre.

De primera vista, parece que para comparar la persona con el árbol, hay que imaginar al hombre creciendo desde abajo hacia arriba. es decir, se alimenta de la tierra y se eleva intelectual y espiritualmente. Sin embargo, podemos añadir otra figura de contraste, es la dimensión paralela  del crecimiento, y se ilustra mediante una imagen de un árbol inverso, cuyas raíces están en el cielo, y sus ramas llegan a la tierra.

Esta segunda ilustración es la mas significativa para nuestra comparación, ya que al fin y a cabo somos personas, y tenemos nuestra alma y conciencia. mientras que la primera comparación expresa el crecimiento físico de la persona, la segunda comparación simboliza nuestro crecimiento espiritual, que busca su inspiración a partir de una fuente elevada antes de conectarse a la tierra. la inversión de la imagen del árbol nos permite a comparar entre el hombre y el árbol, y al mismo tiempo, llevar un argumento inverso, y comparar entre estas dos perspectivas.

CONTINUARÁ

Cabala y Educación | Los primeros frutos (2)

Queridos seguidores de nuestra serie semanal,

Hace pocos días  empezábamos a estudiar de nuevo de las nociones educativas bajo la perspectiva de la Toráh y de la kabaláh. Con la claridad de las ideas del Rabino Ginsburgh, podemos detectar cuales son las etapas importantes de un fructífero proceso educativo.

Para los que entran en “la mitad de la clase”, podéis echar un vistazo en la primera parte de la enseñanza (Kabalah y Educación | Los primeros frutos (1))

Los primeros frutos (2)

El verso de salmos que cerraba la ultima parte:

Los pasos del hombre están establecidos por Di-s,

Y es su senda [del hombre] la que El [Di-s] desea

Esto significa que aunque el resultado final está decretado por Di-s, de todas maneras, debemos determinar nuestro propio curso y cumplir nuestra misión. La paradoja es que incluso este área de soberanía personal es sólo una respuesta a la mano conductora de Di-s que orquesta la circunstancias de nuestras vidas. La elección que hacemos en respuesta a los cambios de la vida determinan si nuestro progreso es lento o rápido, terso o tedioso, feliz o doloroso. El final está decretado, pero nosotros debemos resolver cómo llegar allí. Aquellos de nosotros que estemos familiarizados con el terreno, o sea, aquellos que se molestaron en aprender primero las leyes espirituales sobre las que se basa el universo, podrán evitar las numerosas trampas y callejones sin salida que de lo contrario pueden plagar su camino y proseguirán con una mínima frustración e incomodidad. Pero aquellos que se embarquen en la travesía sin un mapa que los guíe encontrarán peligros, tribulaciones y desperdiciarán mucho esfuerzo en innecesarias idas y venidas y giros equivocados. Se encontrarán a si mismos eliminando la maleza, hachando árboles y abriendo un nuevo sendero, sin darse cuenta de que a unos pocos pasos hay uno bien señalizado y transitado.

El trabajo del educador es inculcar en sus estudiantes un sentido profundamente internalizado de la verdad y un apasionado deseo por el bien, por Di-s y su leyes tal como están escritas en la Torá. Esto les proveerá un buen mapa de viaje, porque si las elecciones de los estudiantes reflejan los valores de la torá, aprenderán a encontrar su camino con la más mínima dificultad y la máxima paz mental.

Cuando la inspiración y la integración son comparadas con plantar y nutrir un árbol, el propósito de la educación es revelado de la siguiente manera:

Primero, el maestro inspira a sus estudiantes a percibir la mano de Di-s dentro de toda la experiencia, sembrando dentro de ellos el conocimiento de la inquebrantable benevolencia de Di-s. Segundo, motiva a sus estudiantes a comenzar a actuar de acuerdo con esta información (las acciones de los estudiantes denotan que ha tenido lugar la integración).

Procediendo de esta manera, un maestro exitoso libera a sus estudiantes de ira, resentimiento, depresión y ansiedad, todos las consecuencias negativas de una apreciación incompleta de Di-s, como Amo y Director que ama cada detalle de Su creación.

La culminación de estos esfuerzos en aras de la educación es la ofrenda de los “primeros frutos” a Di-s, representado por las acciones de un estudiante que ha hecho una decisión independiente de vivir en concordancia con Di-s y Su Torá.

Nos vemos en la próxima enseñanza

OrEinSof.com

Cabala y Educación | Los primeros frutos (1)

Amigos y amigas de nuestra comunidad de estudio,

Seguimos esta semana con la serie Kabaláh y Educación. Aprendemos que la actividad educativa no es nada mas alimentar la mente y crear las condiciones para el desarrollo intelectual de los que quieren aprender. Nuestro rabino sigue organizando estas ideas, y mas, con su manera magnifica, basando en nociones de la Toráh y de la Kabaláh, y utilizando  terminos extraidos del mundo de la agricultura, comparándolos con la actividad educativa. 

para no perder el hilo de la enseñanza, vemos un poco de lo dicho en la ultima semana:

Otra metáfora que se asemeja a la relación iniciación/inspiración e integración es la de plantar un árbol y luego nutrirlo hasta que fructifique. Esto se ajusta particularmente bien con nuestra metáfora anterior de entrar y establecerse en la Tierra de Israel, ya que el proceso de plantar árboles fue el máximo símbolo de reclamo de la tierra.

Para acceder a la entrada anterior,podeis utilizar el siguiente enlace. (Kabalah y Educación| Plantear y alimentar )

Los Primeros Frutos

En el proceso de educación, la etapa de plantar es la iniciación-inspiración. El maestro toma la responsabilidad de incentivar en sus estudiantes la percepción de la Divina Providencia, sembrando en sus mentes la noción de que Di-s está decididamente dirigiendo cada momento y comunicando Su voluntad a través de los detalles de cada aspecto de la realidad. Los estudiantes aprenden que cada experiencia es una comunicación entre Di-s y el alma. Y aún más, llegan a ver, con la experiencia personal, que la motivación subyacente de Di-s es siempre el amor, aún cuando puedan sentir lo contrario cuando se enfrenta al dolor de aprender algunas lecciones por el camino difícil.

Una vez que el maestro ha inspirado de esta manera a sus estudiantes, puede ir a la fase de integración que se asemeja a nutrir las semillas hasta que se puedan mantener por si mismas. Un árbol bien encaminado puede eventualmente volverse autosuficiente, pero hasta que alcance cierto nivel de madurez, necesita el soporte y la atención de alguien más fuerte que él. El sembrador desmaleza, fertiliza, poda riega los brotes en crecimiento y la culminación de sus esfuerzos es la alegría de ofrendar sus “primeros frutos” a Di-s, reconociendo de esta manera que fueron la tierra de Di-s, Sus lluvias y Su Providencia la verdadera fuente de toda abundancia.

Similarmente, el objetivo de un educador es ayudar al desarrollo de sus estudiantes hasta un nivel de maestría y sabiduría en el cual puedan comenzar a tomar la responsabilidad de sus propias vidas. El maestro premia y cstiga, estimula y aconseja, prueba y alienta a sus estudiantes a actuar en concordancia con verdades espirituales de la Torá. No obstante, también sabe que los estudiantes deben volverse independientes de él, porque sólo cuando den sus propios pasos hacia adelante, sus almas pueden comenzar realmente el ascenso de nivel en nivel, de triunfo en triunfo desde abajo hacia arriba. Sin este esfuerzo independiente desde abajo, nunca habrá frutos. El cultivador puede crear las circunstancias más saludables para el crecimiento positivo, pero eso es todo lo que puede hacer, los frutos mismos sólo provienen del árbol. Es impotente en lo que respecta a esto.

Esta misma idea es expresada en el libro de Salmos:

Los pasos del hombre están establecidos por Di-s,

Y es su senda [del hombre] la que El [Di-s] desea

CONTINUARÁ

ENLACE A LA SIGUIENTE ENTRADA:  Cabala y Educación | Los primeros frutos (2)

Psicología | El sendero del arbol de la vida (1)

Querid@s amig@s de nuestro blog,

Esta semana, empezamos una sección especial. “El sendero del árbol de la vida” es una serie de charlas realizadas en el la casa de Gal Einai en jerusalem, hace cuatro años. seguiremos los senderos de los Talmidim (alumnos) de nuestro rabino Ginsburgh, mientras que nos revela los significados profundos del mundo de la Kabaláh.

En la sessión de hoy, se protagoniza el arbol de la vida, el “etz hajaim”, rabino guisburgh realiza la comparación entre los dos arboles que existian en el jardín de eden, y entre lo que se simboliza por cada uno de ellos

Iniciamos  nuestro trayecto, disfruten la lectura:

Los Dos Árboles del Edén y el Consejero Maravilloso

Buenos Días para todos. Por Providencia Divina hoy es 27 de tamuz, día en que según la tradición nació Iosef el Justo. Como está escrito en nuestro libro de psicología “Transformar la Oscuridad en Luz”, Iosef es el arquetipo del psicólogo o consejero, que ayuda a descifrar los sueños y en general se ocupa del prójimo a encontrarse a sí mismo, para resolver sus conflictos espirituales.

Varias veces me consultaron acerca del objetivo de los cursos de esta escuela y la profesión que se ofrece, ya sea psicoterapeuta, asistente, consejero, etc. De acuerdo a la terminología de la Torá la palabra que más adecuada es consejero, ioetz יועץ . Por cierto el mismo Mashíaj es llamado Pele Ioetz , “el consejero maravilloso”. Hay una insinuación muy importante de esto, ya que פלא יועץ , (pele ioetz , 287) tiene el mismo valor numérico que רופא , rofé , “médico”. Todo médico debe ser un “consejero maravilloso” o milagroso. Esto significa que el consejo debe surgir desde lo maravilloso y milagroso, originado en un lugar que está por encima de la naturaleza.

La palabra hebrea ioetz proviene de עץ , etz , “árbol”. Había dos árboles en el lugar donde fueron creados y formados Adam y Javá, el Jardín del Edén primordial, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y el mal, etz hajaim etz hadaat . El pecado original del hombre fue comer el fruto del árbol del conocimiento antes de haber probado del árbol de la vida, y entonces ya no era bueno para él llegar hasta el árbol de la vida, como cuenta la Torá.

Pero si primero se hubiera consustanciado, fortificado, afirmado con el árbol de la vida, también podría haber rectificado y refinado el otro árbol para que sólo sea del conocimiento del bien, sin mal, como lo será en el futuro por venir.

De esto podemos deducir que así como hay dos clases de árboles, ( etz ), también hay dos clases de consejos ( etzá ) o dos clases de tratamiento psicológico

Uno proviene del lugar en donde todo es vida, jaim , como la expresión “vida eterna”. El otro surge del conocimiento, daat , דעת , y la ciencia, pero allí existe el bien y el mal, y entonces se genera el conflicto de si la persona sabe o no diferenciar perfectamente entre el bien y el mal conduciéndose por el camino correcto.

En general el bien y el mal están mezclados y confundidos, y el consejero no hace diferencia entre ellos, por lo tanto en general su consejo también está mezclado con los dos componentes de bien mal. Y por eso nuestro empeño aquí, y le pedimos a Hashem así sea, es que los consejos provengan desde el lugar de la vida, y no desde donde el bien y el mal se confunden y entremezclan. En todo consejo que damos puede haber un porcentaje dado de cosas buenas junto otras con malas.

Está escrito que en el principio de la creación “la luz y la oscuridad actuaban mezcladas”, entonces puede darse la situación que le estoy explicando, revelando, le estoy dando luz a una persona, pero con un método que contiene mucha oscuridad. Por eso ese tipo de consejos no ayudan a que la persona y en general toda la humanidad se supere y progrese hacia la verdadera meta, el Mashíaj. Tenemos que decir entonces que los problemas que tiene la persona deben ser algo bueno, porque lo obliga a fortalecerse, a buscar su esencia y llegar al final al árbol de la vida.

CONTINUARÁ