Kabaláh y Educación | La plegaria rectificando al subconsciente

Shalóm a l@s lectores, y lectoras, de OrEinSof.

La ultima parte de nuestra serie se centra en dos pilares fundamentales del Judio. son la plegaria (la Tefiláh) y la meditación (o Hitbonenút). Esta vez  miramos como estos actos se integran  cumplen con finalidades superiores. ¿Como la plegaria se convierte en una acción consciente?  ¿Como la meditación puede potenciar el significado de nuestras plegarias?

Os deseamos un estudio prospero y fructífero

La Plegaria
Rectificando el Subconsciente

De acuerdo con la cabalá, el nivel subconsciente de la mente puede ser rectificado tan sólo a través de la acción correcta. El subconsciente de nuestra alma física –es decir, la fuerza vivificante dentro nuestro que impulsa las funciones vitales del cuerpo— tiene una concepción física del mundo. Está preocupado en sobrevivir, en sí mismo, en su territorio, y esta es la raíz del ego, del deseo, del egoísmo, etc. Aún así, es un aspecto del alma —que tiene tanto un lado físico como un lado Divino— que como tal es parcialmente físico y parcialmente espiritual. Debido a su naturaleza dual, conecta el cuerpo con la mente permitiendo así que el pensamiento genere una acción.

La meditación calma pero no transforma de hecho el nivel físico del ser. Esto se consigue únicamente con la acción, al forzar al alma física a servir activamente al alma Divina, a invertir su fuerza física en ejecutar acciones ordenadas por Di-s.

Para entrenar el alma física empleamos las mismas técnicas que utilizaríamos para entrenarnos en cualquier actividad física. Por medio de la repetición forzada del comportamiento apropiado, el entrenador imprime un hábito de acción correcta sobre el aprendiz. El cuerpo (o nivel inconsciente del ser) es entonces programado para actuar de acuerdo con la mente. De esta manera el alma física es purificada. Un alma física rectificada es aquella cuya forma habitual de comportamiento corresponde a la voluntad de Di-s.

"Hitbonenút". Por Musya Hertzog

La plegaria se convierte en acción (y no solo en intención) cuando es expresada de manera audible. El cuerpo es forzado a pararse (en la Amidá), inclinarse frente a su Creador, utilizar su aliento para pronunciar palabras que proclaman la soberanía de Di-s y suplicar por un mundo de perfección espiritual. De esta forma el alma animal es rectificada, tanto por la disciplina física de la plegaria como por el poder de sus palabras y su contenido.

La meditación que emplea también algún tipo de acción significativa, como recitar un verso de la Torá en un estado devoto de súplica, es de hecho una forma simple de plegaria. (Es la integración inter-incluída dentro de la inspiración). Esto también provoca cierta purificación del subconsciente. Asimismo, cuando rezamos con gran concentración —lo que es llamado el servicio del corazón— experimentamos la expansión de la percepción consciente asociada con la meditación. (Esto es inspiración inter-incluida dentro de integración). Una vez más, los dominios de la inspiración y la integración no son excluyentes, sino que cada uno abarca y de hecho depende del otro.

Y así en el ciclo de la práctica diaria, hay un proceso educativo que ocurre a través de la alternancia de la meditación y la plegaria, que se convierten en inspiración e integración en nuestro trabajo constante por retornar a Di-s.

Nos vemos en la proxima Enseñanza,

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Sefirot | Emanaciones Divinas (12) Reinado

בס”ד

En la entrega anterior:

Correspondiendo con el órgano reproductivo en el hombre, yesod es el fundamento de las generaciones por venir. El poder de procrear, es la manifestación del infinto dentro del contexto finito de la criatura llamada ser humano. Cada hombre individual, es “pequeño” respecto de todas las generaciones que vendrán (de él).

Si nos visitas por primera vez o te has perdido algún capítulo, puedes recuperar la colección completa de artículos aquí.

Maljut es la última de las diez sefirot, y el atributo emotivo final dentro de la Creación (o más precisamente, el poder de expresar los pensamientos y emociones propios a los demás).

Aparece en la configuración de las sefirot en la base del eje central, directamente debajo de yesod, y corresponde en el tzélem Elokim a la “corona” del órgano de la reproducción (corona en el hombre; labia en la mujer), o a la bocaMaljut está asociado en el alma con el poder de autoexpresión.

La Kabaláh identifica tres “vestimentas” básicas (levushim) del alma, las cuales le permiten expresarse:

  • pensamiento (majshaváh), con el que el alma se revela interiormente;
  • habla (dibur) y
  • acción (maaséh), con los que se revela hacia el exterior.

Maljut como un todo, es llamado a menudo “el mundo del habla”, de momento que la palabra hablada representa el medio esencial de autoexpresión, permitiéndole a uno no sólamente revelarse a si mismo a la realidad exterior, sino también guiarla e influenciarla. Por otra parte, el habla le permite a uno ejercitar autoridad y “realeza”, el significado literal de maljut.

Maljut, sirve también como un instrumento para establecer una identificación con la realidad exterior.

Ejercitar realeza, requiere una extrema sensibilidad hacia las necesidades del reino que uno trata de regir. Por lo tanto, maljut requiere que todo agente de influencia dentro de la Creación asuma una postura receptiva con respecto a la fuente Divina de la autoridad, como el único camino de asegurar el bienestar definitivo del reino mundano.

Al meditar acerca de la Divinidad, el alma sólo puede percibir y ascender a las sefirot superiores a través de la “ventana” o portal de maljut. “Este es el pórtico hacia Di-s, los justos van a entrar a través de él” (Tehilim 118:20). En el servicio devoto del individuo a Di-s, esto significa recibir sobre si mismo, bajo total compromiso, “el yugo del reino de los cielos“.

Maljut = 496, que es la suma de todos los números desde el 1 hasta 31. Sumado a que es un “triángulo” (como fue descrito anteriormente, respecto de las sefirot tiferet y hod), 496 es un número perfecto (un número que equivale a la suma de todos sus divisores. Los primeros cuatro “números perfectos” son 1, 6, 28, 496). De esta manera, las diez sefirot finalizan (llegan a su consumación) con un número perfecto.

La unión de las últimas sefirot, yesod (80) y maljut (496) = 576 = 242.

El principio, la continaución y el final de las sefirot (todas a lo largo del eje central), kéter (620)tiféret (1.081), y maljut (496) = 2.197 = 133.

La sefiráh de maljut se desarrolla para formar el partzuf de Nukva deZeir Anpín [1]. Comenzando como un punto únicoNukva deZeir Anpín recibe todas sus sefirot superiores desde los niveles individuales de maljut contenidos dentro de cada una de las sefirot superiores (maljut de jojmáh pasa a ser jojmá de maljut, etc.).

El estado espiritual identificado en el jasidismo como correspondiente a la sefiráh de maljut es la de shiflut (humildad).

FIN

[1]  Es el partzuf que se desarrolla desde el punto inicial de la sefiráh de maljut en el mundo de Atzilut [2], recibiendo su energía Divina por intermedio de su contraparte, Zeir Anpín. En el alma corresponde a las distintas formas de expresión, que primariamente es el poder del habla, razón por la cual es conocido como “el mundo del habla”, o en general “el mundo revelado”. Las seis primeras sefirot de Zeir Anpín requieren la “plenitud” de los tres poderes mentales para su desarrollo y expresión, jojmáh-bináh-daat, pero Nukva de Zeir Anpín posee inicialmente un solo punto, el kéter de maljut, y por eso requiere la plenitud de las nueve sefirot adicionales.

[2] El Mundo de Atzilut es el Mundo de Emanación. Es la percepción exclusiva de la unidad Divina.