Vayakhel: La Rúbrica del Libro de Exodo

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¡Shabat Shalom!, estamos a las puertas de Shabat, y que mejor manera de entrar en el que con algunas palabras del interior de la Torá? Os proponemos la siguiente enseñanza de Rab Ginzburgh, que nos habla de los elementos que acompañaron a Israel en su camino por el desierto, y del Tabernaculo. Que sea un Shabat de Luz!

La Luz Trascendente de Dios y el Propósito del TabernáculoSinai

Mucho del libro de Exodo se refiere a los detalles de la construcción del Tabernáculo en el desierto. Cuando Moisés finalmente ensambló las partes componentes del Tabernáculo en perfecta concordancia con las instrucciones de Dios, la gloria de Dios descendió para cubrir y llenar el Tabernáculo. Este es su propósito, manifestar la gloria de Dios en la tierra. (La raíz de tres letras de la palabra hebrea para “Tabernáculo”, mishkan, es shin, jaf, nun, que significa “morar”, reflejando el concepto de un lugar habitable para Dios en la tierra.) Es muy apropiado que la porción de la Torá que cierra el libro de Exodo culmine con el “sello de aprobación” de Dios de que todo fue ensamblado exactamente de acuerdo con Su voluntad.
Nube, Fuego y Gloria

En el versículo final de Exodo aprendemos que “La nube de Dios estaba sobre el Tabernáculo durante el día y el fuego en la noche sobre él….” Mientras que la nube cubría y rodeaba el Tabernáculo durante el día, el fuego nocturno estaba sobre el Tabernáculo. (La nube y el fuego del Tabernáculo se trasformaba en la columna de nube y el pilar de fuego cuando Israel viajaba por el desierto.) Nuestra porción de la Torá también relata que cuando la gloria de Dios descendía y llenaba el Tabernáculo, incluso Moisés no podía entrar. Para entender cuál era la esencia de la gloria de Dios que impedía que hasta Moisés entrara al Tabernáculo, nuestra meditación debe incluir cuatro elementos
1. La nube

2. El fuego

3. La gloria de Dios

4. El Tabernáculo
La Luz Trascendente e Inmanente de Dios
Aprendemos en cabalá que hay dos clases de manifestaciones de la Divinidad: la luz de Dios trascendente y la inmanente. Sigue leyendo