El secreto de la luz y el calor | Fiesta de Januká

B”H
Shalóm a tod@s.

Hoy por la noche, se aprenden las Janukias en todas y en cada una de las comunidades judias alrededor del mundo. Esta luz brillante que se incrementa en nuestras Janukiót a lo largo de la fiesta. no es sino la luz de nuestra Torah, que ilumina nuestras vidas. Mucho se ha dicho ya en virtud de las velas encendidas, y en la comparación de estas con el alma judio. Cada uno de nosotros es capaz de “aprender” numerosas almas, sinperder ni perjudicar su propia llama.

Durante la fiesta de Janukáh, estudiaremos acerca de la fiesta mas joven entre nuestras fiestas. En los estudios de nuestro Rabino, se presta mucha atención incluso a las cualidades del juego infantil, el Sevivón.

La fiesta de januká es la fiesta de la LUZ, pero las velas de januka no solo producen luz, sino Calor. no podemos pasar por alto de la calidez producida durante la de fiesta de januka, en nuestros corazones. Os invitamos a disfrutar con nosotros de las palabras del Rabino, y celebrar con alegria y con Kavaná gedolah, la fiesta de la luz.

חג אורים שמח Feliz fiesta

El equipo de OrEinSof.

El secreto de la luz y el calor

(Extraido de la clase del Rav Ginsburgh. 28 de Kislév 5771-diciembre 2010)

JÁNUCA: LA RENOVACIÓN EN EL MUNDO-AÑO-ALMA, OLAM-SHANÁ-NEFESH

Feliz Jánuca para todos. Hoy nos encontramos en la quinta vela de las ocho velas de Jánuca. Cada día agregamos luz. Está escrito “va aumentando en luz”, cada día más y más luz. Este es el mensaje de Jánuca, que todo judío y toda alma en general, cuya alma se llama “la candela de Dios es el alma de hombre”, la tarea de cada alma es iluminar, iluminar para afuera, iluminar el mundo.

¿Qué significa iluminar? Que toda la creación tenga conciencia de que hay un Dios en el mundo, que hay milagros, que lo que está por encima de la naturaleza se encuentra dentro de ella, que cada instante que vivimos, cada bocanada de aire que respiramos, son milagros del cielo. Este es el mensaje de Jánuca y es el triunfo frente a los griegos, porque ellos no creyeron que existe una renovación a cada instante, que Hashem “renueva con su bondad en cada día por siempre el Maasé Bereshit, el “Acto de la Creación” que podemos experimentar esta renovación en nosotros mismos, sobre nuestra carne.

Está escrito que los griegos quisieron anular tres preceptos de la Torá: el Shabat , el rosh jodesh (principio del mes) y el brit milá (el pacto de la circuncisión). Y los judíos de esa generación entregaron su vida por eso. Ya había una entrega de la vida desde mucho antes de la victoria y la guerra, verdaderamente hubo casos en que murieron al kidush Hashem , santificando el Nombre de Dios. Entregaron su vida para cuidar el Shabat, el rosh jodesh y el brit milá.

La lucha entre los judíos y los griegos

La lucha entre los judíos y los griegos

Está escrito en Jasidut que el común denominador de esos tres preceptos es que son de renovación. Todos los preceptos dicen que nosotros creemos que todo se renueva a cada momento, también la naturaleza, que no hay algo antigüo. Los griegos creían en la antigüedad del universo, que no se creó algo de la nada, por supuesto que no creían que a cada momento se produce de nuevo el Acto de la Creación.

El Shabat atestigua acerca de la renovación de la creación. Dios creó el mundo en seis días, “y en el séptimo día descansó (shabat) se relajó”. Descansó como si fuera de Su acto de creación. Cuando cuidamos el Shabat atestiguamos que nuestro mundo es algo nuevo y no algo previo. Hashem es antecede a todo, no el mundo. Entonces, el Shabat es el testimonio de la renovación general del acto de la creación.

Luego está escrito sobre el inicio del mes en especial: la luna tiene un ciclo de eascenso y descenso, y hay un momento en que desaparece

totalmente, se vuelve nada, y luego nace de nuevo. El nacimiento de la luna de nuevo es como la creación del mundo algo de la nada. Entonces, cuando se cuida el rosh jodesh resaltamos la renovación en especial en la dimensión del tiempo, no sólo que el mundo se renueva. Antes de la creación del mundo no había tiempo, y esto fue lo primero que Dios creó. Así, cuando cumplimos este precepto atestiguamos que el tiempo mismo es algo nuevo y no preexistente.

Luego, el brit milá, el pacto de la circuncisión es un precepto que el judío cumple sobre su mismo cuerpo. Antes que nada, que pueda sentir en su cuerpo la renovación. Hay un dicho en el Tania “que la persona no salga de la generalidad”. Cuando pensamos acerca de la renovación, lo primero que hay que sentir es que yo mismo me renuevo, que a cada instante soy algo diferente. A cada instante retorno a la nada y vuelvo a ser algo nuevo. ¿Para qué sirve esto? Si me renuevo a cada instante, siempre puedo comenzar una hoja nueva, no estoy atado a mi pasado. En cada momento puedo comenzar mi vida de nuevo, mejor que antes. El pacto de la circuncisión proporciona esa vivencia en el alma del hombre, hasta qué punto mi alma y mi cuerpo, todo se renueva a cada momento.

Por Eso los griegos se opusieron a esos tres preceptos. Este es el primer mensaje de la festividad de Jánuca, que podemos vencer a la herejía, a los griegos y al helenismo. Como es sabido el helenismo atrapó a muchos judíos de aquella generación, y así también en todas las generaciones siguientes, y en la nuestra más todavía.

Nuevamente, hay mucha intelectualidad y filosofía de que la naturaleza es lo único que existe, que no hay nada fuera de ella, y nosotros creemos que Hashem creó la naturaleza, que ama y desea a la naturaleza, pero dentro de ella está también la dimensión sobre natural y todo es uno, como dijimos que cada instante es un milagro y el mundo es nuevo, también el tiempo y el ser [es decir la persona viviente, la vida se renueva a cada momento]. Cuando encendemos la vela tenemos la intención de iluminar con esta luz a todo el mundo.

CONTINUARÁ