Elul: la segunda inocencia (1)

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Queridos amigos y amigas de oreinsof, ya se inició la cuenta atras y el último mes del año se acerca. Queremos compartir con vosotros el capitulo dedicado a este mes en el libro Olamot (Mundos), escrito por Rab Itsjak Ginzburgh y editado por Nir Menussi.betula

EL MES DE ELUL

El signo de Elul es Virgo, signo de inocencia. En un nivel espiritual, la virginidad descansa en dos planos interiores: la nefesh y la neshamá. En una de ellas está el final de nuestra inocencia para experimentar, también en las dos se habla de una inocencia eterna, (nitsajít) que ninguna experiencia puede arrebatar.

Una de las propiedades espirituales de cada mes hebreo es su signo (el judaísmo esta en contra de utilizar la astrología como método de adivinación, aunque eso no anula la fuerza del sistema de símbolos astrológicos, como medio para entender la creación). El signo del mes de Elul es Virgo. Evidentemente último mes del año está simbolizado por un signo zodiacal que expresa totalmente el comienzo. ¿Qué hay de falso entre los dos y que nos enseña el signo de Virgo acerca del servicio espiritual del mes de Elul?

Virginidad de cuerpo y de alma

La doncella (se refiere así a la imagen del signo Virgo) se muestra misteriosa y fascinante a la vez. Una fiesta desconocida, el paso desde la inocencia hacia la experiencia simbolizada de manera clara por el cuerpo de la mujer, que sufre y se transforma. La pérdida de la virginidad forma una fina distinción entre el estado inicial en el que la mujer está volcada en sí misma, que no conoce varón y no está preparada para pasar esto, y el estado más adulto en el que finaliza el muro de separación entre el “yo” y el “tú”, y la mujer está preparada para incluir a su pareja.

Es posible ver en la realidad material de la virginidad en el cuerpo de la mujer, y en el momento de perder la virginidad, un símbolo de la realidad espiritual que existe en la humanidad en general, varones y mujeres. Cada uno de nosotros crece encerrado en sí mismo, inconsciente de su prójimo y en gran medida también de sí mismo. Esto mismo es un estado inocente y delicioso, que no deseamos romper; también esto es característico de la esterilidad encubierta. Ninguno de nosotros está preparado para ser fertilizado por medio de otra persona. Este estado no puede llegar a completarse si no es por medio de una rotura completa, que de este modo se abren los muros de nuestro casa infantil y nosotros descubrimos ante ellos la realidad del otro. Romper esto duele, pero con respecto a los otros nosotros somos más adultos y abiertos, preparados para incluir en nuestro interior un punto de vista nuevo y aportarlo para hacernos fecundos.

Entre nefesh y neshamá.

Dado que la virginidad se entiende en un sentido espiritual tanto en los hombres como en las mujeres como lo mismo, por qué el significado de la virginidad en un sentido corporal continúa aplicándose únicamente a la mujer? Y en ese caso, según la dimensión interior de la Torá, tenemos en el alma del ser humano estratos masculinos y femeninos. Estos estratos existen en todos, varones y mujeres. El trabajo que la membrana (el himen) realiza en el cuerpo de la mujer ciertamente explica lo que la virginidad en el alma realiza en los estratos femeninos nuestros (que en la mujer se expresa corporalmente). Cuando nosotros realizamos la rotura “pérdida de virginidad” psicológica, este hecho se siente en las partes femeninos de nuestra alma.

Hemos hablado acerca de los estratos femeninos y masculinos en plural, dado que el alma incluye en acto dos estratos de cada aspecto: dos estratos masculinos y dos estratos femeninos. Por medio de estos dos pares de estratos tenemos un quinto estrato que es varón y hembra unidos, en el secreto de “varon y hembra los creó…y llamó a su nombre Adam”-su existencia es la especificidad de Adam y Javá antes de su separación en dos seres (ver más en capítulo 11 del libro Olamot), “y dio por nombre a ellos Adam”). Aquí abajo hablaremos del paralelismo completo entre los estratos del alma (que ya los hemos mencionado en el libro, en el capítulo 3.

Estrato del alma Característica del nivel
Yejidá “varón y hembra los creó”
Jayá Varón
Neshamá Hembra
Ruaj Varón
Nefesh Hembra

 

El concepto de virginidad espiritual trae en sí una consecuencia: si existen dos planos femeninos en el alma – nefesh y neshamá-, entonces también hay dos órdenes de vírgenes en el alma, y hay que establecer la distinción entre ellas.

Lo analizaremos desde abajo hacia arriba. El primer estrato femenino es el nivel llamado simplemente alma, nefesh. Este nivel es el más natural y básico, nivel del que brota la percepción que experimentamos por medio de la consciencia. Si queremos imaginar este estrato hay que dibujarla en nuestra consciencia como una chica (bat) pequeña- una niña joven e inocente, que experimenta en su interior todos los sucesos que le ocurren.

El segundo estrato interior la neshamá, es mucho más elevado que el anterior. Este estrato no se experimenta de un modo natural e inmediato, sino que es revelado en su nivel a quien rectifica su nefesh  y se hace meritorio. Si quisiéramos dibujarlo, hay que imaginarlo como una madre adulta. Una mujer madura y fecundada, la preñada de “comprensiones” profundas, que “da a luz” a estas dentro del conocimiento y entonces, “amamanta” y hace crecer estas comprensiones.

Según estos niveles, se ve que sólo en el estrato de nefesh es posible relacionarlo con la virginidad. Ciertamente, este estrato se caracteriza por la inocencia emocional, y el paso a la edad adulta que se llevará a cabo, en el cual nos lanzamos desde nuestra juventud se siente en especial en este nivel, y y desde el instante en que se siente, ciertamente que es evidente que ya ha terminado y no hay camino de vuelta. El aspecto campo bonitointerior de la Torá también revela que el nivel de la neshamá no está privado de la cualidad de la inocencia virginal. La imagen verdadera de la madre-neshamá es la de la mujer adulta y fecunda y también es inocente y materna-es decir, no virgen y virgen al mismo tiempo. El estrato de la neshama une en su interior el desafío de la vida de la madre con la inocencia de la hija. Imaginemos una mujer adulta que por un lado tiene la comprensión (biná) de las mujeres ancianas, aunque por el otro lado no le falta energía y la chispa de la juventud aún brilla en sus ojos-y cogeremos algo del nivel de la neshamá. De hecho, es posible alejarse un poco y decir, que la virginidad de la neshamá es en mucho más profunda y mas alta que la virginidad de la nefesh. En el tiempo que la inocencia de la nefesh es aún niña y cambia, la inocencia de la neshama no depende del aspecto del día-a-día, y no se frustra debido a un impulso u otro. Esto es inocencia madura, de quien ha visto ya todo y escuchado todo-también sabe que todo la experiencia de este mundo no puede llegar a agotar los secretos de la creación y acabar sus maravillas. Este es un grado único entre la inocencia y la experiencia, es el secreto de la renovación de la juventud en el alma del adulto, y cuando los jóvenes se renuevan en el el momento de su madurez ellos

La razón por la que la virginidad de la neshamá es más alta que la virginidad de la nefesh se concreta en una guematria hermosa puesto que betulá (בתולה) “virgen” suma lo mismo exactamente que bat (בת) más em (אם) “madre”: la virginidad verdadera es un grado de inocencia infantil y madurez maternal. Continuará

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