Los 5 sentidos y la Kabaláh | Kabalah y Educación

B”H

Queridas Lectores, Shalóm.

Os damos la segunda parte del ensayo “Desarrollo del gusto por la verdad”. El tema que nos interesa en esta serie es el trabajo del profesor a través de una aproximación espiritual al labor educativo: Ademas de educar nuestras mentes, también debe ayudar a educar nuestros corazones.

En las entradas anteriores, nuestro Ráv demostraba la interesante comparación entre los cinco sentidos y la sensibilidad espiritual. En esta parte, nos centramos en el sentido del gusto y revisamos sus cualidades especiales.

Para volver a las entradas relacionadas, os proporcionamos los siguientes enlaces:

La clave para la iluminación espiritual (Primera parte)

La clave para la iluminación espiritual (Segunda parte)

Desarrollo del gusto por la verdad (primera parte)

Esperamos que os guste la lectura.

Desarrollo del gusto por la verdad

segunda parte

El Talmúd describe al mundo por venir como el en que Dios “removerá el sol de su envase”. Esto se refiere a una era en que la verdad y la luz espiritual de Dios iluminará el mundo con una intensidad incontenible, equivalente a la experiencia de la luz física en la superficie del sol. El crecimiento en nuestras vidas nos prepara para esta experiencia. El Talmúd dice que a aquellos que hayan adquirido un nivel de santidad en sus vidas se les dará el poder de resistir esta explosión abrasadora de revelación. Sus sensibilidades fortalecidas y refinadas les permitirá disfrutar de la tibieza solariega de esta experiencia de Dios que de otra manera sería un fuego consumidor.

Los sabios del Talmud nos aseguran que un día alcanzaremos este nivel de santidad, pero entre tanto permanece el problema de ¿cómo? Después de todo, obviamente estamos muy lejos de esto por ahora.

Estudio de Talmúd en polonia

Por supuesto, aquellos que han dedicado su vida al bien, perseguido la verdad y a Dios, ya están a un nivel de santidad y no requieren otros ajustes finales. Han pasado sus vidas preparándose para esta revelación irrefrenable de Divinidad y cuando llegue harán esta transición suavemente, con regocijo y abrazándola con sumo placer. Sólo han anhelado a Dios en sus vidas y ahora son capaces de experimentarLo sin la frustrante barrera de la grosera fisicalidad.

Los que se dedicaron a los placeres materiales y temporales, abandonando una relación con el bien según está definido en la Torá, no habrán realizado la tarea de refinarse y cultivar el gusto por la Divinidad. Como estas almas han rechazado o abandonado a la verdad en sus vidas, serán incapaces de disfrutar los placeres del Mundo por Venir (donde sólo existe la Luz de la Verdad Divina) hasta que su tosquedad e impureza sea purgada de ellos a través de sufrir la dura experiencia de la “vergüenza”. Esto es lo que se llama popularmente el “infierno”, la vergüenza abrazadora que siente una persona cuando “sus actos y declaraciones marchan delante de él y pregonan acerca de sus actos”.

Esta es la consecuencia que afrontamos luego de morir por no habernos dedicado en vida a la verdad como es revelada ahora. Esta purga, aunque momentáneamente es dolorosa, es en realidad una gran bendición porque transforma a los que pasan por ella, capacitándolos para apreciar los placeres espirituales del Mundo por Venir. Esto funciona como el proceso de refinación del oro. En ambos ejemplos, el mineral bruto se pone en un horno a una temperatura extrema hasta que todas las impurezas se transforman en cenizas y todo lo que queda son pepitas de oro puro.

CONTINUARÁ