Tu Bishvat

B”H

Estimados lectores y lectoras de Oreinsof, estamos enmedio de un periodo muy poderoso, en el que podemos rectificar muchas cosas. Es el periodo que comprende las Parashiot desde Shemot hasta Mishpatim, un recorrido de 42 días, que llamamos Shovevim por el acróstico de estas Parashiot (Oraj Jaím 685:2). Que sea para todos nosotros una oportunidad cumplida de hacer un tikun por nosotros y por nuestra generación! Feliz seder Tu Bishvat 5773…!

Nos enseña el Sefer Ietzirá que Di-s creó el mes de Shevat a través del canal divino de la letra tzadik. pzwt2151151[1]Esta palabra significa el “justo”, de quien está dicho: “El justo es es fundamento del mundo”, y en cada generación hay una persona que es el “justo de la generación”. El mes de shevat el tiempo más apropiado para que cada uno de nosotros manifieste su chispa de tzadik, fortaleciendo su conección conciente con el tzadik de la generación.

La letra de tevet, art698[1]el mes anterior, es la ain; cuando se conecta con la letra de este mes forman la palabra etz (árbol). Esto refuerza la idea, enseñada en jasidut, de que estos meses se corresponden respectivamente con el árbol del conocimiento y el árbol de la vida. El poder espiritual de tevet, bitul o autoanulación, intenta ayudarnos a rectificar el estado de autoconciencia que proviene del hecho de que Adam y Eva hayan comido del árbol del conocimiento, provocando la caída primordial de toda la humanidad. El poder espiritual del mes de shevat, taanug o placer, intenta despertar nuestro deseo por el fruto del Árbol de la Vida, que tiene el poder de transformar la amarga oscuridad de la mortalidad que se produjo después de comer del árbol del conocimiento, en una dulce luz de vida eterna que se pretendía para el hombre en el momento de su creación.

El Árbol de la Vida, que expresa el potencial de restaurar la perfección en toda la realidad, aparece en las fuentes judía como un símbolo del “tzadik fundamento del mundo” y de la Torá, en especial su dimensión interior, la tradición esotérica. De esta manera, cuando nos concentramos en injertarnos en el Árbol de la Vida, el mes de shevat es un tiempo especialmente importante para apegarse al tzadik mediante el sendero de la “dulce” Torá que emana de su boca. Por esta razón encontramos que fue durante este mes que los hijos de Israel escucharon la recapitulación de la Torá por parte de Moisés, como está registrado en el libro Deuteronomio (Mishná Torá).

images[4]El justo es considerado como el Moisés de cada generación, anima nuestra alma al conectarnos a más y más profundos senderos de “la Torá de Vida”, inspirándonos continuamente a diseminar la luz de Di-s en el mundo por medio de buenas acciones y compartiendo la sabiduría de la Torá con la que hemos sido bendecidos.

Tu B’Shevat, el 15 de shevat, es conmemorado en la tradición judía como una festividad especial, el “Año Nuevo del Arbol”. Es el día en que se determina el diezmo que va a ser tomado de los frutos recién formados del árbol, porque se presume que en esta fecha ya ha caído la mayoría de las lluvias anuales. Este día celebramos el despertar de la vida, la que savia sube de las raíces y lleva las bendiciones y energía de la tierra a las ramas donde se forma el fruto.

Hay dos opiniones entre los sabios acerca de qué día de shevat es el año nuevo sefirots[1]del árbol. La “casa de Shamai” sostiene que es el primero, el día de la luna nueva, mientras que la “casa de Hillel” sostiene que es el 15, el de la luna llena. Estas dos fechas corresponden a los dos estados del tzadik: el primero representa al tzadik como existe en un estado de “ocultamiento”, mientras que el 15 representa al tzadik cuando está completamente revelado. Esta distinción concuerda con la percepción general que la “Casa de Shamai” decide de acuerdo con el estado potencial de la cosa, mientras que la de Hillel de acuerdo con su estado “actual”.

La Mishná se refiere a Tu B’Shevat como el año nuevo “del árbol” (en contraposición con la forma común “de los árboles”), aludiendo a la especial conección entre esta fecha y “el Arbol [quintaesencial] de la Creación”, el “Arbol de la Vida”.

Compuesto por raíces, tronco, ramas y fruto, el árbol es visto en Cabalá como una metáfora del proceso por el cual la luz y energía Divinas son canalizados dentro de la Creación. Meditemos ahora acerca de los distintos componentes de la metáfora:

Las raíces representan el poder del alma del tzadik, que mientras absorbe y proyecta la fuerza invisible de vida Divina subyacente en la Creación y sirve como un modelo de servicio Divino, su esencia (o raíz del alma) permanece completamente oculta, como las raíces del árbol.

El tzadik es conciente de estos dos modos de existencia, por lo que es capaz de existir concientemente “dentro y fuera del mundo” como uno y al mismo tiempo.

Besht[1]

El Baal Shem Tov

Se dice del Baal Shem Tov, el fundador del jasidismo, que perfeccionó su estado paradójico de conciencia más que cualquier otro tzadik antes que él. Fue capaz de aferrarse concientemente a la luz infinita y trascendente de Di-s, mientras que al mismo tiempo dirigía una conversación aparentemente mundana con su semejante judío. Esto lo habilitó a atraer dentro de la Creación una medida ilimitada de influjo desde una realidad totalmente “más allá” de la Creación misma.

El tronco representa la sabiduría de la Torá como es revelada en cada generación por cada tzadik en particular. La Torá es el medio esencial por el cual la fuerza de vida es llevada a las varias ramas de la Cración. Los anillos concéntricos del tronco representan los multiples niveles de interpretación de la Torá, alineándose desde el centro interno de la tradición mística hasta las capas exteriores de la ley y las costumbres.

Las ramas del árbol representan a aquellos sirvientes de Di-s humildes y amantes, imbuidos por el espíritu expansivo del jasidut, que siempre buscan alcanzar y abarcar el resto de la Creación. Aunque su conexión conciente es la sabiduría de la Torá que les reveló el tzadik, la fuerza que les permite “producir frutos” deriva realmente de su raíz espiritual oculta, enclavada en el sustrato Divino de la realidad.

El fruto representa las buenas acciones realizadas por estos individuos en su deseo de beneficiar a la Creación, los actos benevolencia infundidos del sabor innato de cada alma.

En Tu B’Shevat nos conectamos con esta metáfora del árbol, en la medida que experimentamos una renovada oleada de energía creativa proveniente de las raíces de nuestro ser, que nos inspira a dedicarnos al servicio activo de Di-s, cumplir Su propósito en la Creación.