El mes de Tevet

                                                                                                                                              B”H
Queridos lectores y lectoras de OrEinSof, hoy es Rosh Jodesh Tevet y queremos compartir un estudio sobre este nuevo mes de nuestro calendario. Jodesh Tov y todo lo bueno! Arturo y el equipo de Oreinsof.

De acuerdo con el Sefer Ietzirá, cada mes del año judío tiene una letra del alfabeto hebreo, un signo del zodíaco, una de las doce tribus de Israel, un sentido, y un órgano controlador del cuerpo que le corresponde.
Tevet es el décimo de los doce meses del calendario judío.ojos-mundo[1]
El mes de tevet inicia el “período” (tekufá) del invierno, cuyos tres meses – tevet, shevat, adar – corresponden a las tres tribus del campamento de Dan – Dan, Asher, Naftalí – que estaban situados al norte del campamento).
Tevet comienza con los últimos días de Jánuca, cuyo momento culminante es en el día octavo, Zot Jánuca. Su décimo día, el día décimo del décimo mes (“el décimo será sagrado para Di-s”), es un día de ayuno en conmemoración del sitio de Jerusalem, el principio de la destrucción del Templo.
Los cuatro días en que conmemoramos la destrucción del Templo son, según el año en que ocurrió, el 17 de tamuz (el 4to mes), el 9 de av (el 5to mes), el 3 de tishrei (el 7mo mes) y el 10 de tevet (el 10mo mes). Dicen los profetas de estos cuatro días (según su mes respectivo): “el ayuno del cuarto, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo serán (en el futuro) para la casa de Judá para regocijo y alegría y festividad”.
La suma de los cuatro números 4,5,7 y 10 es 26, el valor del inefable Nombre de misericordia de Di-s, Havaiá. (Los días de las cuatro fechas mencionadas 17, 9, 3 y 10 suman 26 y 13, siendo 13 el valor de la palabra ejad (“uno”). Por lo tanto 26 y 13 = 39 es el valor numérico de Havaiá ejad [“Havaiá es uno”]. 26 [el valor de los meses] más 13 [el valor de los días] = 65 = Adnut).
Estos cuatro números poseen un orden progresivo numérico, con diferencias de 1, 2 y 3. Si continuamos la progresión, los siguientes tres números son 14, 19, 25 que suman 58 – jen (“gracia”). Junto con 26 – Havaiá – los primeros siete números de la progresión (“todos los séptimos son queridos”) equivalen a Janoj (cuyo nombre proviene de la palabra “educación” e “iniciación”, es un acrónimo de “La gracia de Havaiá”), la séptima generación (“querida”) desde Adam.
Todos los días de ayuno, cuando son observados apropiadamente, traen aquí abajo la gracia desde su fuente de misericordia, el Nombre de Di-s Havaiá. El epítome de este proceso (según el orden del año, de acuerdo con las palabras del profeta) es el diez de tevet (en el secreto de “el final [el último día de ayuno del año] está incluido en el principio [de los eventos que llevaron a la destrucción]”). Por la Gracia Divina, el tercer y eterno Templo es construido, primero en el corazón de Israel, para luego manifestarse físicamente en el tierra.
Letra: ainayin[1]
Esta letra significa “ojo”. El mes de tevet es el mes de la rectificación y nulificación del “mal ojo”. La palabra tevet misma viene de tov, “bueno”, en referencia a “el buen ojo” (la fuente del poder de bendecir, como está dicho: “el buen ojo bendecirá”). Esta rectificación comienza con la contemplación de las luminarias de Jánuca (especialmente cuando están completas en el octavo día).
Todo proceso destructivo comienza con el “mal ojo” del odio, el odio de lo profano hacia lo sagrado (el secreto del diez, el número sagrado como ya se mencionó). Del odio proviene la ira, el fuego de la destrucción. La letra intermedia de kaas, “odio”, es la ain. El negativo kaas debe ser primero rectificado a su correspondiente positivo, como será explicado aquí.
images[4]Mazal: “guedi” (Capricornio – cabrito)
Nuestros sabios nos enseñan que a los diez (una alusión al décimo mes y al nivel de diez en general) un niño “salta como un cabrito” (Midrash Kohelet). La naturaleza juguetona de saltar arriba y abajo “como un cabrito” refleja una etapa importante del proceso de crecimiento. El mes de tevet, de la tribu de Dan, se relaciona con el proceso de crecimiento, desde un estado de inmadurez a la madurez.


La inmadurez está caracterizada por el “mal ojo”, mientras que la madurez lo está por el “buen ojo”. Guedi = 17 = tov, “bueno”. Debemos jugar y saltar arriba y abajo como un cabrito, para rectificar y endulzar la ira latente en nuestra alma animal.
Tribu: DanimagesCAH1RVZX
Esta tribu representa el estado inicial de inmadurez en el alma que “madura” durante el mes de tevet. Dan significa “juzgar”. Inicialmente juzga la realidad y a los demás en forma crítica, con severo juicio (el “mal ojo”). Esta es la naturaleza de alguien que es inmaduro espiritualmente. Dan es comparado con una serpiente, que muerde con el veneno de la ira. El “mal ojo” es el ojo de la serpiente. La rectificación de Dan es ocuparse en la batalla de la ira sagrada contra la ira del mal. Nuestros sabios nos enseñan que sólo alguien de la raíz espiritual de Dan puede saltar espontáneamente y matar a la serpiente malvada – “uno similar a él, lo mató”.
Najash (“serpiente”) = 358 = Mashiaj. El poder sagrado de Dan refleja la chispa de Mashiaj. Enseña el Zohar que el comandante en jefe del ejército de Mashiaj vendrá de la tribu de Dan.
Sentido: ira (kaas o roguez).
El sentido de la ira sagrada (la rectificación del mes de tevet) es la habilidad del alma de elevar nuestra buena inclinación de enojarse sobre la mala inclinación. Esto nos enseñan nuestro sabios en el comentario del versículo de Salmos: “Enójate y no peques”.
La ira positiva expresa el profundo cuidado y preocupación del alma para que la realidad se vuelva buena. Si bien en este enojo hay un cierto componente de inmadurez (dado que la madurez absoluta, la del Creador de la realidad, sólo ve [con el ojo de tevet] todo como bueno), no obstante de esto está dicho: “porque Israel es [se comporta como] un muchacho, y [por eso] Yo [Di-s] lo amo”.
Estudiamos en jasidut que uno debe dirigir su ojo izquierdo (“malo”) hacia si mismo (con la furia sagrada de su bien innato contra su maldad innata), para rebajar y subyugar su ego, mientras que simultáneamente dirigir su ojo derecho (“bueno”) hacia la realidad exterior (para que con ese poder ayude a perfeccionar la realidad misma).
Organo Controlador: el hígado (kaved).
Enseñan nuestros sabios que “el hígado es ira”. La función del hígado es purificar la sangre con la que está saturado. En cabalá, el hígado corresponde a la serpiente primordial, cuya rectificación es personificada por Dan. (Los tres “regidores” del cuerpo y el alma son el cerebro, el corazón y el hígado, que corresponden a Adam, Javá y la serpiente, respectivamente).
La serpiente, en cabalá, representa el estado inicial de inmaimagesCA120SJRdurez del alma, caracterizado por un atributo de ira no rectificado . El veneno de la serpiente es caliente (ver el mes de Jeshvan), como el fuego de la ira. Cuando se convierte al bien, el fuego (y la sangre del hígado) sirve para calentar el frío mes de tevet.
Kaved = 26 = Havaiá. Esto refleja el secreto mencionado antes, que la suma de los cuatro meses en los que se “ayuna” por la destrucción del Templo (por el veneno de la serpiente primordial), que terminan en tevet, equivalen juntos a 26. Al ayunar por la destrucción rectificamos nuestro hígado – sazonamos nuestra ira – y así “dulcificamos” la ira de Di-s (con Israel, la causa de la destrucción) y despierta la misericordia de Havaiá para reconstruir el Templo. Ken Yehi Ratsón!

2 comentarios el “El mes de Tevet

  1. Shabat shalom. ¿Qué cuatro días hay que ayunar, si es que estamos hablando de ayunos reales, no metafóricos? Gravias

    • Shalom Pedro, muchas gracias por tu pregunta. Como ayunos el 17 de Tammuz y el 9 de Av (Tisha B-Av) fueran declarados días de ayuno (caen en otoño), el día después de Rosh Hashaná (en el séptimo mes) y el 10 de Tevet (Asará Be Tevet) -entre Noviembre y Diciembre- son días de ayuno.

      Todos estos días de ayuno aparecen mencionados en el versículo: “Y así dice Di-s de los ejércitos: El ayuno del mes cuarto, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, serán para la casa de Judá alegría y regocijo” (Zacarías 8:19).
      Son ayunos reales, no metafóricos, porque el judaísmo es una religión concreta, no teórica. Hemos estudiado que la diferencia entre el bien y el mal es a veces del grosor de un fino cabello, por ello el estudio de la Torah escrita y oral es muy importante, pues nos protege de errores que pueden tener mucho peso en nuestras vidas. La Torah nos invita a reunir todas nuestras fuerzas, el cuerpo y las distintas almas que tenemos (nefesh (física), ruaj (emocional), etc. en unidad-pues como dice el dicho “la unión hace la fuerza”.
      Por eso la mayoría de mitsvot requieren una acción concreta, es como encender una vela; incluso en el recitado del Shemá debe ser audible -se utiliza el cuerpo. En la sociedad tecnológica en que vivimos se concibe al ser humano (y a la sociedad) de manera fragmentada y no unitaria. Somos “ángeles” o “animales” (y como el péndulo, hay quienes van de un extremo al otro). Al ayunar, entendemos en la acción-el mundo físico- que somos criaturas mortales, no ángeles. Esto nos ayuda a centrarnos en el medio, en lo que somos realmente, ni lo uno ni lo otro. Uno de los sentidos del ayuno es ayudar a acercarnos a la realidad de una manera auténtica-una experiencia en la que sobran las palabras. No obstante el ayuno en sí, sin haber sido prescrito, y porque sí está severamente prohibido por nuestros sabios es considerado transgresión ((exceptuando el tanit jalom, por causa de un muy mal sueño, o ayuno para deshacer un decreto malo, las excepciones son complejas)); es privar de algo arbitrariamente a nuestro cuerpo, que es como un hijo para nosotros, hay que disciplinarlo pero también hay que amarlo; y las personas enfermas tienen prohibido ayunar-deben consultarlo con su médico. Arturo

Los comentarios están cerrados.