Psicología | El sendero del arbol de la vida (4)

Querid@s Seguidores y seguidoras de OrEinSof, 

Seguimos caminar en nuestro sendero. es la sección especial que nos cuenta sobre los significados del arbol de la vida, Etz hajaim. Esta semana hablamos del concepto de la donación, y como la actividad de donar enriquece a nuestras almas.

En la entrada anterior:

Hay un dicho que no es de la Torá, al comienzo del libro llamado Shivat Tzión que dice “el servicio es nuestra vida”. Nos referimos al esfuerzo espiritual y físico, tal como está escrito en el Tania, pero para esto también se necesitan reglas e instrucciones para saber qué hacer.

El Amuleto que viene del árbol

Pero la gente busca además otra cosa. Somos el “Pueblo Especial”, o elegido, ( עם סגולה , am segulá ) y buscamos segulot , traducido normalmente como amuleto, frases o artilugios que tienen un poder especial que no conocemos para producir determinados efectos. En realidad no sabemos por qué funcionan. Todos lo quieren, porque son cosas relativamente sencillas y fáciles, por ejemplo leer algunos capítulos de los Salmos, o hacer determinada cosa y te sentirás mejor, etc. Es como un remedio, pero espiritual.

En la Torá, como está escrito en el Tania en la parte final llamada Epístola Sagrada, la segulá para toda cosa buena en el mundo es la tzedaká , la donación (literalmente “hacer justicia”). Como está escrito “quien se apiada de las criaturas, se apiadan de él desde el Cielo” y “tu pecado se expiará con tzedaká”. Si una persona ha pecado, y en general todos los problemas son por eso (desde el pecado original en adelante, del cual somos herederos hasta hoy en día), se puede solucionar todo dando tzedaká . No significa sólo dar dinero, sino incluso físicamente, ayudando al prójimo. A tal punto que se puede decir con total seguridad, y así lo asegura el Tania, que si hiciéramos actos de tzedaká por encima de nuestras posibilidades, de verdad, viviríamos la mejor de las vidas, sin ningún problema, tanto física como espiritualmente.

Además de que la tzedaká es un precepto de la Torá, es también la segulá general y más completa que hay en la Torá

La צדקה , tzedaká , es entonces la letra ץ , tzadik final, de עץ , etz .

Un Consejo Completo y Verdadero

Entonces comenzamos con esta alusión, de donde surge este consejo completo y verdadero (que comprende en esencia las dos columnas centrales en equilibrio correcto): hace falta por un lado el trabajo espiritual, en busca de la humildad y la autoanulación (como está escrito también en el Tania) y por otro lado una entrega al prójimo pero más allá y por encima de la naturaleza de bondad que tengamos.

Veamos otro ejemplo del Tania. Dicen los sabios de bendita memoria que el judío se caracteriza por tener estas tres cualidades: “misericordioso, vergonzoso y que hacen buenas acciones”. Como el judío es misericordioso trata de ayudar al que se encuentra en dificultades, extenderle la mano y ayudarlo en todo lo que pueda. Esta naturaleza espontánea se llama “acto de justicia”, “ maasé tzedaká ”, como se explica en el Tania sobre el verso:

“y el acto de justicia será paz y el servicio de justicia dará calma y seguridad por siempre”

Volvemos a aclarar que tzedaká es ayudar monetariamente o brindar ayuda y hospitalidad. Este es un verso muy importante incluso como segulá , y es muy importante y bello enseñar a los niños que cuando ponen sus monedas de tzedaká en la alcancía, digan este verso, y otros dichos de los sabios que también es bueno decir. Esto no es sólo para los niños sino para todos.

Vemos en estas palabras algunas cosas maravillosas, ante todo la unión de servicio y donación, avodá y tzedaká , de los que hablamos antes. ¿Cuál es la diferencia entre “el acto de tzedaká ” y “el servicio de tzedaká ”? Dice el autor del Tania que el acto de tzedaká es lo que la persona hace dentro de los límites de su naturaleza de bien. Ve a alguien necesitado y su corazón lo obliga a ayudarlo. Esto produce paz, es verdad, pero todavía no da “calma y seguridad por siempre”.

Si estuviera escrito sólo “shalom” diría que así estaría completo y comprende todo, pero como está equiparando el “acto de tzedaká ” con “shalom” y el “servicio de tzedaká ” con “la calma y la seguridad por siempre”.

Pero por el estilo de la escritura del verso queda claro que el “servicio de la tzedaká ” es algo incomparablemente superior, y por eso se entiende que “calma y seguridad” es más que “paz”.

Cabalá y Educación (6) La Voluntad: Entrar y Asentarse en la Tierra

B”H

Éstimados lectores y lectoras de Oreinsof, continuamos con nuestro artículo semanal. Hoy nos enfocamos en la voluntad como medio para conseguir progresos verdaderos en nosotros mismos  y en nuestro entorno. Que disfrutéis el texto, ¡Shabúa tov!

Para entender mejor el significado de voluntad, vamos a aplicar este concepto a nuestra metáfora original de entrar y asentarse en la Tierra de Israel.

La palabra hebrea para “tierra” o territorio (eretz) deriva de la misma subraíz (r – tz, reish-tzadik) que “voluntad” (ratzón). Basado en esta relación los sabios enseñan “¿por qué la tierra se llama eretz [en hebreo]? Porque deseó hacer la voluntad (ratzón) de su Creador”. Por eso la tierra, más que cualquier otro ente creado, es un símbolo viviente de la voluntad subyacente de Di-s que la trajo a la existencia. En consecuencia, el proceso doble de entrar y asentarse en la tierra debe describir un proceso semejante al de la voluntad.

“Entrar a la tierra” representa nuestro despertar a un nuevo deseo o conciencia de cierto nivel más profundo de anhelo del bien. Significa querer sólo “eso”, sin ambivalencias. El deseo focalizado es el más potente estado de la voluntad, es como un láser de luz monocromática que está tan concentrado y dirigido que puede ser usado como un bisturí quirúrgico. En cambio, el deseo disperso es como una luz difusa que no puede brindar ni siquiera un leve bronceado.

Entonces, “entrar a la tierra” simboliza el despertar a una nueva voluntad hacia un compromiso espiritual. Es como una pasión abarcadora que, en la etapa inicial, carece de medios ordenados de expresión y por eso no tiene aún el poder de motivar en un sentido concreto. Esta es la iniciación del alma.

Para poder ponerle riendas a esta poderosa fuerza de voluntad, esta debe ser bajada a la mente conciente, contraída y dirigida a través de un marco sistematizado de expresión. Esto es similar a “asentarse en la tierra”. Este proceso se parece al mecanismo de un motor que dirige la fuerza indeferenciada de una pequeña explosión de gasolina a través del pistón, los engranajes y ejes que hacen funcionar un automóvil. La Torá, como diseño de la vida, se asemeja al ordenamiento preciso de las partes que componen un motor. Dirige esta voluntad que acaba de despertar (que equivale a la explosión de la gasolina) hacia canales positivos que promueven el crecimiento.

En pocas palabras, la voluntad se despierta por medio de una experiencia emocional o intelectual apremiante que captura nuestra atención y excita nuestra imaginación. Las meditaciones de nuestra mente crean luego un patrón por medio del cual podrá descender hacia los niveles inferiores de nuestra personalidad, provocando la emoción correspondiente y generando la acción apropiada. Sigue leyendo