Cabalá y Educación (6) La Voluntad: Entrar y Asentarse en la Tierra

B”H

Éstimados lectores y lectoras de Oreinsof, continuamos con nuestro artículo semanal. Hoy nos enfocamos en la voluntad como medio para conseguir progresos verdaderos en nosotros mismos  y en nuestro entorno. Que disfrutéis el texto, ¡Shabúa tov!

Para entender mejor el significado de voluntad, vamos a aplicar este concepto a nuestra metáfora original de entrar y asentarse en la Tierra de Israel.

La palabra hebrea para “tierra” o territorio (eretz) deriva de la misma subraíz (r – tz, reish-tzadik) que “voluntad” (ratzón). Basado en esta relación los sabios enseñan “¿por qué la tierra se llama eretz [en hebreo]? Porque deseó hacer la voluntad (ratzón) de su Creador”. Por eso la tierra, más que cualquier otro ente creado, es un símbolo viviente de la voluntad subyacente de Di-s que la trajo a la existencia. En consecuencia, el proceso doble de entrar y asentarse en la tierra debe describir un proceso semejante al de la voluntad.

“Entrar a la tierra” representa nuestro despertar a un nuevo deseo o conciencia de cierto nivel más profundo de anhelo del bien. Significa querer sólo “eso”, sin ambivalencias. El deseo focalizado es el más potente estado de la voluntad, es como un láser de luz monocromática que está tan concentrado y dirigido que puede ser usado como un bisturí quirúrgico. En cambio, el deseo disperso es como una luz difusa que no puede brindar ni siquiera un leve bronceado.

Entonces, “entrar a la tierra” simboliza el despertar a una nueva voluntad hacia un compromiso espiritual. Es como una pasión abarcadora que, en la etapa inicial, carece de medios ordenados de expresión y por eso no tiene aún el poder de motivar en un sentido concreto. Esta es la iniciación del alma.

Para poder ponerle riendas a esta poderosa fuerza de voluntad, esta debe ser bajada a la mente conciente, contraída y dirigida a través de un marco sistematizado de expresión. Esto es similar a “asentarse en la tierra”. Este proceso se parece al mecanismo de un motor que dirige la fuerza indeferenciada de una pequeña explosión de gasolina a través del pistón, los engranajes y ejes que hacen funcionar un automóvil. La Torá, como diseño de la vida, se asemeja al ordenamiento preciso de las partes que componen un motor. Dirige esta voluntad que acaba de despertar (que equivale a la explosión de la gasolina) hacia canales positivos que promueven el crecimiento.

En pocas palabras, la voluntad se despierta por medio de una experiencia emocional o intelectual apremiante que captura nuestra atención y excita nuestra imaginación. Las meditaciones de nuestra mente crean luego un patrón por medio del cual podrá descender hacia los niveles inferiores de nuestra personalidad, provocando la emoción correspondiente y generando la acción apropiada. Sigue leyendo