El sendero misterioso (1ª parte)

Un Remedio Singular para los Accidentes Trágicos

Antes de que el Pueblo Judío entre a la Tierra de Israel, Di-s le ordenó a Moisés que designe seis ciudades de refugio. Las leyes de la Torá de las ciudades de refugio son singulares. Si una persona mata a otra accidentalmente debe huir a una de estas ciudades, tres a cada lado del río Jordán. Mientras se encuentre dentro de los límites de la ciudad, ningún pariente del difunto tiene permitido dañarlo. Si quiere estar a salvo, el perpetrador de ese crimen involuntario debe permanecer en la ciudad de refugio sin abandonar sus límites hasta la muerte del Sumo Sacerdote.

La Vida y la Muerte en Manos de la Lengua

Enseñan nuestros sabios que cuando decimos algo malo acerca de otra persona, tres personas han sido asesinadas: el que habla, el que escucha y el sujeto de quien se habla.

Aunque la mayoría de las personas no asesinarían intencionalmente a nadie, casi todos somos culpables de matar involuntariamente a otra persona a través del habla, tanto diciéndole directamente cosas hirientes como hablando mal de él, a pesar de no tener ninguna intención de herirlo. El Baal Shem Tov enseño que la Torá es aplicable a toda persona en todo tiempo y lugar. Como tal, todos necesitamos huir a una ciudad de refugio, donde podamos protegernos y rectificar este trágico pecado.

El Refugio de la Torá

Espiritualmente, la máxima ciudad de refugio es la Torá, como Di-s le ordenó a Ioshúa: “y la estudiarás día y noche”. Cuando corremos hacia la Torá, (en hebreo ratz, semejante a la palabra “voluntad”, ratzón. Cuando una persona corre hacia algún objetivo, está activando una voluntad muy fuerte.) estamos expresando un deseo muy fuerte de sumergirnos completamente en sus profundidades, refugiándonos en sus palabras reparadoras.

Cuando nuestra conciencia está completamente alineada con la Torá, ya no somos vulnerables a los daños y más importante aún, ya no estamos en una situación mental que nos posibilite o de cabida a herir a otro, incluso involuntariamente.

El Modelo Abstracto

La cabalá analiza los fenómenos descriptos en la Torá relacionándolos entre si. La palabra hebrea para “refugio”, miklat, aparece 10 veces en esta sección de la Torá en dos grupos de cinco. El primer concepto comparable que viene inmediatamente a la mente es el de los Diez Mandamientos, que también fueron entregados en dos tablas de 5.El hecho que la palabra miklat aparezca 10 veces asocia a las ciudades de refugio con la esencia del número 10. Este número perfecto corresponde a las diez sefirot, las emanaciones Divinas a través de las cuales Di-s creó el mundo, y a los diez poderes del alma, que debemos rectificar e iluminar con la luz Divina de nuestras almas. Debemos activar los diez poderes de nuestra alma para correr hacia la ciudad de refugio e incorporar su mensaje.

Un Refugio Personal y Otro Impersonal

Como ya se mencionó, la palabra miklat aparece en dos grupos de cinco. El primero de estos grupos aparece al comienzo de la discusión de los asesinatos involuntarios. En este grupo, la palabra miklat aparece tres veces vinculada a la palabra hebrea ir, “ciudad”, y dos veces como lemiklat, que significa “al refugio”. Todas estas referencias son impersonales.A continuación de esta discusión inicial del asesinato accidental, la Torá continúa relatando las leyes de la persona que mató intencionalmente, retomando luego nuevamente la discusión de las muertes accidentales. Pero esta segunda vez miklat aparece en un contexto personal, utilizando la forma miklató, “su refugio”.

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