Alimento para el cuerpo y el alma

 

Estimados amigos de OrEinSof,

Nos acercamos a Shabat con más fuerzas y más ganas que nunca. El Segundo Seminario de OrEinSof está cada día más cerca. Os damos las gracias por vuestras muestras de afecto, vuestros múltiples mails y los ánimos que nos dais día a día.

Tanto en el blog como en Facebook, muchos de vosotros nos habéis preguntado sobre el lugar, las fechas y la inscripción al seminario. Encontraréis toda la información necesaria en el siguiente enlace:

oreinsof.zohosites.com

Os dejamos con un fragmento del libro de Profesor Zeiger titulado “Torah of Life”, es decir, La Torá de la vida, libro que combina la biología con el punto de vista de la Torá siguiendo las enseñanzas de nuestro rabino y maestro Rav Ginsburgh.  Esto ha sido posible gracias a la ayuda de nuestro amigo y compañero Paul Murga, que muy amablemente nos ha traducido fragmentos del libro que, durante estas semanas, os iremos mostrando. ¡Gracias Paul!

¡Disfrutad con la lectura!

 “La comida es fundamentalmente alimento, pero para la psique humana, el alimento del cuerpo sugiere también la necesidad de alimento espiritual. Expresar el agradecimiento nutre el alma, así como la comida nutre al cuerpo. Sentamos juntos, disfrutar la presencia de los demás, contar historias, hacer planes, y luego reunirnos entorno a una comida, un snack, o una bebida, puede abrir nuestros corazones. Compartir nuestra comida nos hace más receptivos y capaces de interrelacionarnos de forma productiva con los demás.

En la tradición judía cada fiesta tiene una comida especial que simboliza el significado profundo del día. Al comer esa comida, internalizamos ese significado de forma consciente. En Pesaj, la fiesta que conmemora nuestra liberación de la esclavitud egipcia, comemos matzá – pan ácimo- que simboliza la esclavitud y la redención. En Shavuot, el momento de la Entrega de la Torá, comemos productos lácteos, porque la Torá es comparada con la leche. En Rosh Hashaná, el Año Nuevo, comemos una manzana bañada en miel para simbolizar nuestro deseo de un año dulce. En Janucá, comemos latkes y queso, que nos recuerda el heroísmo de Yehudit y los macabeos. En Purim, bebemos vino y comemos hamantashen, en conmemoración de la fiesta de Esther y el ahorcamiento de Hamán.

La mayoría de personas emprenden su rutina diaria de proveer a su cuerpo aquello que naturalmente necesita – comer, beber, dormir, etc.- sin prestar mucha atención a lo que estas actividades significan en un plano espiritual. Las preguntas que debemos hacer son:

¿Por qué Dios me ha creado así? ¿Por qué debo comer para obtener energía?

La Torá nos enseña: “No sólo de pan vive el hombre, sino que vive de todo lo que sale de la boca del Eterno”. En la Torá, la palabra “pan” se refiere a la comida en general. Lo que este verso nos enseña es que el “pan” que comemos contiene una fuerza vital que es Divina, y además que es importante que sepamos que esta fuerza vital proviene directamente de Dios, el Creador y Sostén de toda vida (y ciertamente, de toda la realidad).

Si comemos nuestra comida teniendo en cuenta esta comprensión, podemos extraer la fuerza vital Divina o la chispa Divina que es la esencia profunda de la comida. De esta forma, el nivel de alimentación – que obtenemos de la comida será mucho mayor que si la comemos sin tener en cuenta dicha comprensión.

En hebreo, “pan” (comida), léjem, es una palabra análoga a “guerra”, miljamá (ambas palabras provienen de la misma raíz l-j-m). Los sabios nos enseñan a comer “con la espada en la mano”. ¿Qué significa esto?

La “espada” es la conciencia necesaria para perforar la “cáscara” exterior de la comida y revelar, esto es, redimir, la chispa Divina que lleva dentro. En el plano físico, la “espada” simboliza las enzimas presentes a lo largo del tracto digestivo, que descompone químicamente los alimentos y permite al cuerpo absorber sus nutrientes. La Torá nos enseña a ser conscientes de lo que sucede dentro de nuestro cuerpo, a reconocer las implicaciones espirituales de los procesos fisiológicos que sustentan nuestra vida y nuestra salud. La Torá quiere que conectemos en nuestra consciencia aquello que tiene lugar en el plano espiritual con aquello que simultáneamente tiene lugar en el plano físico, enriqueciendo así a ambos – más alimentación espiritual y más alimentación física”

Traducción de Paul Murga