Especial Lag baÓmer | La Alegría de Bar Yojáy (2)

בס”ד

Exilio como condición para la Redención

Esta es la historia desde Adam, el primer hombre en adelante, una preparación para esa tarea, hasta que comenzó a realizarse, cuando los hijos de Israel bajaron a Mitzraim, Egipto, para justamente rescatar las chispas que allí cayeron. Todo el exilio y la esclavitud es un trabajo de separación y depuración, el rescate de esas chispas sagradas de en medio de la maldad y idolatría de Egipto. Cuenta la Torá, que junto con ellos salieron los erevrav, ערב רב , gentiles que también estaban esclavizados con los Bnei Israel, y que Moshé tomo la responsabilidad sobre ellos para sacarlos de allí.

Explica el Arizal, el tzadik que tomó el Zohar y reveló más de su luz, que ravreishbet, רב , de guematria 202, son las chispas caídas en Egipto, que salieron en forma de personas, los erevrav, de conocimiento y de riqueza con los judíos. Pero aun faltaban 86, de guematriaHateva, “la Naturaleza” y Elokim, el aspecto de la luz Divina de Dios llamado con este Nombre, que llena los Mundos y con el cual creó en los seis días de la creación.

Al salir de la esclavitud no salieron (salimos) simplemente a la libertad, a olvidarse de tantos años de sufrimiento y vivir la vida, sino a completar la tarea: servir a Dios rescatando el resto de las chispas desde la Tierra de Israel. Cuando nos referimos a la Redención definitiva y verdadera estamos hablando de la culminación de esta tarea, actuando con las luces del Mundo de Tohu pero dentro de recipientes del Mundo de la Rectificación, a la espera de la llegada del Dueño de Casa.

El Origen de las Fuerzas del Caos

Cuando nos referimos a la guematria de las palabras, tratamos de darle un significado a los números que nos ayuden a entender la idea que hay detrás de ellas. Los sabios ven en esto una insinuación de la Sabiduría de Dios. Y no para ser simplemente más sabios, famosos o ricos, sino simplemente para poder entender cómo realizar la tarea de la que hablamos antes. Si decimos que 288 es 202 más 86, es por ejemplo que esas chispas de luz Divina insinúan רב אלקים , ravElokim, “muchos dioses” (rav = 202, Elokim = 86). Que al romperse los recipientes que contenían la Luz Infinita única, provenientes del Elokim único, se ve lo que es Uno, Único e Individual como si fuera múltiple.

Este es el origen de la idolatría, no reconocer que esa multiplicidad que observamos en el mundo es sólo una ilusión óptica, como un prisma que separa la luz blanca en distintos colores, como si cada uno fuera independiente del otro. Como el Rey y sus ministros. En general las personas comunes no tienen una relación directa con el rey, sólo ven de lejos sus ropas y atributos, escuchan sus órdenes a través de los ministros y funcionarios que las ejecutan. A través de ellos infieren su grandeza, su bondad, su inteligencia, su liderazgo, etc., lo aman, le temen, lo aceptan o lo rechazan. Con ellos se relacionan diariamente y reciben su sustento, a veces los sobornan para obtener un beneficio o librarse de alguna pena.

Ellos son los “muchos dioses”, las estrellas, los ángeles, la naturaleza y a veces los propios hombres que abusan de su poder. Cada uno tiene un poder que le confiere su Creador, con su chispa de Divinidad interior que los hacer existir. Ellos saben quién es el rey, pero la gente simple les ruega a ellos como si fueran los que los sostienen.

Los hijos del Rey

A veces hay quienes vienen a la Tierra de Israel, la morada que eligió Dios para que Su pueblo viva en ella y sea una luz para las naciones, y quieren tomar posesión, decidir con impertinencia lo que es bueno y es malo, quién vive aquí y quién no, de quien es el Monte Sagrado y quieren repartirse nuestra herencia sin saber siquiera qué hacer con ella, invocando a “muchos dioses”.

Pero tenemos que saber que no pueden entrar si no es con el permiso de los hijos del Rey. Hay en el Pueblo de Israel que los llaman, exiliados en su propia casa, ciegos por las luces de colores que les prometen, para obtener beneficios que ya tienen. Como las historias del príncipe que enloquece o que se va lejos y se olvida que es el hijo del Rey. Sólo tiene que elevar su cara y mirar a su padre, y este lo abrazará y le dará todo su reino. Pero la mentalidad infantil del mundo del Caos, la falta de maduración de las cualidades que actúan por separado, en forma egoísta, no los dejan ver la realidad.

La Torá nos instruye para hacer la tarea, cómo ser hijos y sirvientes del rey. Los sabios de Israel, bendecidos por Hashem con Su Sabiduría, nos extienden esa luz verdadera para que la alegría del descubrimiento no sea simplemente un logro personal, porque no es completa si no es compartida. Hashem los puso en este mundo para que siga existiendo, a través de sus enseñanzas y revelaciones que lo conectan con el Todopoderoso.

Nos dijeron que el mundo está basado en tres columnas: la Torá, la plegaria y las buenas acciones. Las buenas acciones es el eje derecho de bondad, la plegaria es el eje izquierdo del temor respetuoso y la Torá es el eje central de la belleza que equilibra los extremos. La Torá es el equilibrio que proviene de la sabiduría de Dios y sobre ella debemos basar nuestro pensamiento, palabras y acciones. La meditación rectificada elimina los muchos dioses, equilibra nuestras cualidades y nos abre los ojos para ver la Redención definitiva y verdadera que ya se encuentra aquí.

Gracias Bar Yojáy,

“fuiste ungido, dichoso de ti, con el aceite de la felicidad por tus compañeros”

Bar Yojáy, nimshajta, ashreja, shemen sason mejavereja.