Parasháh Shminí | El Milagro del Pez Volador

בס”ד

Luego de describir la inauguración del Tabernáculo en el octavo día, la Torá en esta porción semanal de Sheminí, “octavo”, continúa discutiendo leyes generales que son pertinentes a todas las épocas, incluso aunque el Templo no esté en pié. Uno de los tópicos más importantes son las leyes dietéticas.

Conexión entre los Sacrificios y La Comida

Como ya estudiamos en porciones anteriores de la Toráh, la palabra korbán, “sacrificio”, significa acercarse. Cuando una persona brinda una ofrenda a Di-s, debe despertar en su corazón la voluntad de entregarse totalmente o en parte, a Di-s. Esto lo acerca a Él y le permite recibir el llamado de salir para afuera y acercar a otros a Di-s.

Algunos sacrificios son consumidos (otra expresión idiomática del acto de comer) enteramente por las llamas del altar. Otros son consumidos parcialmente por ellas y luego ingeridos por el kohén, o en otros casos, tanto por el sacerdote como el portador del sacrificio.

Comer con Santidad favorece la Expiación

Cuando el altar consume el sacrificio, quien lo ofrece consigue la expiación; así también, cuando el sacerdote come del sacrificio produce la expiación del oferente. En definitiva, la inspiración que recibimos del Templo, aún cuando no está en pie, es que debemos comer de manera santa. La comida contiene muchas chispas sagradas de almas y, a veces, hasta reencarnaciones de almas.

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