Sefirot | Emanaciones Divinas (11) Fundamento

En la entrega anterior:

Nétzaj también puede significar “conducir” u “orquestar” (como la palabra con la que empiezan muchos de los salmos de David, lamnatzéaj). De aquí que su conciencia es pragmática por naturaleza, como está reflejado en su correspondencia con la pierna derecha, la cual es el primer miembro del cuerpo supremo que “toca el suelo”.

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Yesod es la novena de las diez sefirot, y el sexto de los atributos emotivos dentro de la Creación.

Aparece en la configuración de las sefirot en el eje central, directamente debajo de tiféret, y corresponde en el tzélem Elokim al órgano reproductivo (en el hombre; y el útero en la mujer).

Yesod es asociado en el alma con el poder de contactarse, conectarse y comunicarse con la realidad exterior (representada por la sefiráh de maljut). El fundamento (yesod) de un edificio es su inserción en el suelo, su unión con la tierra, (maljut).

Correspondiendo con el órgano reproductivo en el hombreyesod es el fundamento de las generaciones por venir. El poder de procrear, es la manifestación del infinto dentro del contexto finito de la criatura llamada ser humano. Cada hombre individual, es “pequeño” respecto de todas las generaciones que vendrán (de él). El yesod es conocido como el “pequeño órgano” del hombre, lo “pequeño que aferra lo grande [infinito]“. El yesod es el “pequeño” y “estrecho” puente entre el infinito potencial de procreación que fluye dentro de el, y su actual manifestación en la progenie humana.

Por esta razón, la sefiráh de yesod es identificada en la Toráh con el tzadik (el justo), como está dicho: “y el tzadik es el fundamento del mundo”. En particular, esto se refiere al único, perfecto tzadik de la generación.

En el propio cuerpo del tzadik, finito y limitado en tiempo y espacio, se vuelven manifiestos la luz infinita y la fuerza vital creadora de Di-s. El tzadik procrea tanto en el plano espiritual, como también en el físico. Él experimenta procreación en el ojo interior de su conciencia, en el continuo flujo de nuevas ideas e innovaciones verdaderas en la Toráh. Él procrea despertando las almas de su generación, para que retornen a Di-s y la Toráh. Y eso es lo que dijo el rebe Shneur Zalman de Liadi, con respecto a la primera mitzváh de la Toráh –fructificad y multiplicaos–, el fundamento de la Toráh:

“Un judío debe hacer otro judío”.

El yesod es conocido también como el brit, el sagrado signo del pacto (que Di-s hizo con Avraham, el primer judío). En particular, el yesod es el pacto entre los dos atributos Divinos de verdad y paz, como dice el profeta (Zacarias 8:19): “verdad y paz van a amar”.

El origen del amor es representado por el alma de Avraham, sobre el que esta dicho: “Abraham, Mi amante” (Isaias 41:8). Toda su bondad (jésed) desciende (como el agua), para concentrarse en iesod. Allí se crea el pacto entre la verdad absoluta de la Toráh y la paz de las mitzvot, buenas acciones realizadas con amor por Israel.

Así como “fundamento” es llamado “principio”, yesod es llamado “la conclusión del cuerpo” (el cuerpo, tiféret, se extiende hasta el órgano reproductivoyesod, como está dicho: “cuerpo y brit son considerados uno”). La propiedad de “paz” –shalom– inherente en yesod, significa entonces el poder de llevar un acto a su conclusión, como nos enseñan nuestros sabios: “uno que empieza una mitzváh es llamado final“.

Entonces el sentido y poder completo de la sefiráh de yesod es su habilidad de manifestar la unión del principio con el final, como está dicho en el Séfer Yetziráh (1:7): “el final está incluido en el principio, y el principio en el final”.

Yesod = 80 = 8 (jet) veces 10 (iud) >> jai 18.

El tzadik es llamado jai, 80klal (el cuerpo “general” o “entero” del pueblo judío). El klal, el tzibur (“la comunidad entera“) “nunca muere”. El tzadik yesod olam (el justo, fundamento del mundo) es el “alma general” (neshamáh klalit) de la generación.

Las seis sefirot desde jésed hasta yesod se ensamblan y desarrollan para formar el partzuf de Zeir AnpínZeir Anpín recibe su “cabeza” o “poder cerebral” (las tres sefirot superiores jojmáh, bináh, y daat) de los partzufim superiores de Aba e Ima.

El estado espiritual identificado en el jasidismo como correspondiente a la sefiráh de yesod es la de emet (verdad), como el poder de “verificar” las propias convicciones y emociones en la acción, y adquirir una verdadera autorrealización en la vida.