Amor | El Corazón que Nunca Duerme (3)

בס”ד

En el capítulo anterior:

El alma siente pulsaciones en dos niveles: un nivel interior del “latido del corazón” y uno externo en la “muñeca”. La primera sensación corresponde a la revelación de Di-s Mismo al judío en la forma de Toráh y mitzvot.

Si nos lees por primera vez y quieres recuperar los dos capítulos anteriores, pincha aquí.

“Mi Hermana”

El amor entre hermano y hermana difiere del amor entre marido y mujer en tres aspectos. A diferencia del amor marital, el amor fraternal no depende de la proximidad física. Es relativamente constante, mientras que la intensidad del amor marital es fluctuante. El amor fraternal es frío, falto de pasión, mientras que el marital es fogoso y apasionado. El origen de esta distinción es que el amor fraterno es instintivo y natural, requiriendo sólo el incentivo de la memoria, mientras que el marital es una experiencia de acercamiento continuamente renovado.

La primera etapa en la relación del alma con Di-s es comparada al del amor de hermano y hermana, un amor que tiene las ventajas de ser instintivo, natural y presente constantemente. No es una pasión abrasadora ni un deseo apasionado por incluirse dentro de la unidad Divina; no obstante, el judío debe alcanzar primero este nivel de conciencia en su “despertar desde abajo”.

Esta etapa no es fluctuante y no requiere ningún estado adicional de conciencia a nuestra identidad judía simple y eterna. Es un instinto hereditario poseído por todo judío, transmitido a nosotros por nuestros patriarcas Avraham, Yitzjak y Yaakov. Puede expresarse a la distancia y no depende de profundas experiencias religiosas que no están presentes usualmente en las primeras etapas del servicio a Di-s.

“Mi compañera”

Compañerismo describe el acercamiento entre los cónyuges matrimoniales que sigue a la relación hermano-hermana. Este estado amoroso renace en el corazón a través de experimentar la Luz durante la meditación. Con el servicio maduro de la meditación, el judío cumple con la mitzváh de conocer a su Creador, como dice la Toráh:

“y deberás saber este día y retornar a (asentar en) tu corazón que Di-s es el Todopoderoso en los cielos arriba y en la tierra abajo, no hay otro” (Deuteronomio 4:39).

El amor recién nacido expresa el elemento de fuego en el alma, mientras que el flujo natural del amor instintivo expresa el elemento espiritual de agua.

En hebreo la palabra rayiáh, “compañera“, también significa proveedora, que sustenta. Encontramos en el Zohar:

“Israel sustenta a su Padre en el cielo” (Zohar 111:7).

El efecto sobre Di-s del cumplimiento amoroso de la Toráh y las mitzvot es comparado al efecto del alimento en el cuerpo. Los alimentos proveen la energía que une el alma al cuerpo en una unidad integral. Sin sustento, se produce una desarmonía espiritual y material que lleva a la separación eventual del alma del cuerpo.

A través de la Toráh y las mitzvot Israel provee “alimento” que une dos luces Divinas que llenan y rodean el universo.

  • Dos formas de luz radiada por Di-s hacia la Creación. La primera es esa luz que es inmanente y perceptible en cada nivel (“mundo”) de la creación y también en cada alma. Esta luz irradia de acuerdo a la capacidad de cada “recipiente”, cada “mundo” o alma para contenerla.
  • La segunda es la luz que está uniformemente presente en todos los mundos. Esta luz está oculta porque es tan enorme que no puede ser contenida por los recipientes. Por eso permanece en estado trascendente.

Estas dos formas de luz son llamadas respectivamente “memale kol almin” y “sovev kol almin”, literalmente, que “llena todos los mundos” y que “rodea todos los mundos”.

Ambas están infinitamente retiradas del Ser de Di-s. Son simplemente revelaciones externas de la existencia de Di-s para que la Creación pueda existir.

Así como abajo las almas brillan dentro del cuerpo, también arriba, en todos los mundos creados, “sovev kol almin” brilla dentro de “memale kol almin”, lo trascendente permea lo inmanente. El alma experimenta esto como la máxima unidad de lo Infinito y lo finito, “Di-s es el Todopoderoso”, “Havaiá Elokim”.

El cumplimiento judío de la Toráh y las mitzvot libera chispas de bien desde su estado de confinamiento en la realidad material inferior para elevarse a su fuente última a nivel de sovev kol almin incitando a la luz trascendente a que descienda y llegue a permear la luz inmanente memale kol almin.

Este es el “sustento” que Israel provee a su Padre en el cielo.

Así como el proceso digestivo físico requiere calor para funcionar apropiadamente, el calor del amor recién nacido del judío por Di-s efectúa la digestión, la integración uniforme, de la luz trascendente de Di-s en Su luz inmanente.

Continuará…