[en breve] Parasháh de Sukot

בס”ד

Estimad@s tod@s,

Estamos esperando tener acceso al vídeo-comentario de la parasháh del jag de Sukot (Levítico 22:26-23:44), subtitulado al castellano, que graba semanalmente el rav Ginsburgh, lleno de enseñanzas, Toráh y su misticismo revelador.

Si bE”H tenemos acceso al mismo durante las próximas horas, antes del yom tov, lo publicaremos como es costumbre.

Gracias por vuestra paciencia y por supuesto, jag Sukot saméaj.

Equipo OrEinSof.com

El Arte de la Guematria | 2. Valores Numerológicos

Valor Absoluto

El Valor Absoluto, (en hebreo: mispar hejrají) también es conocido como Valor Normativo o Valor Normal. Se le da a cada letra el valor de su equivalente numérico aceptado: álef (la primera letra) vale 1, bet (la segunda) vale 2, y así hasta la décima letra, iud, que vale 10, y las que le siguen 20, 30, 40, hasta la letra kuf, cerca del final del alefbet que equivale a 100, luego 200 y 300 hasta la última letra, tav que vale 400.

En este tipo de cálculo las letras jaf sofit (jaf final), mem sofit, nun sofit, pei sofit y tzadik sofit, que son las “formas finales” de las letras respectivas cuando figuran al final de una palabra, generalmente llevan el mismo valor numérico de la forma común de la letra. Sin embargo, a veces se consideran equivalentes a 500, 600, 700, 800 y 900 respectivamente (ver el cuadro de equivalencias).

Siguiendo esta forma de cálculo, el alfabeto hebreo es un círculo completo; la tzadik final equivale a 900 y entonces la álef equivale a uno y a mil. Por cierto, en hebreo se usa las mismas letras para escribir el nombre de la letra alef y la palabra elef, que significa “mil”.

Notando este fenómeno, Rabi Avraham Abulafia interpreta el versículo (Deuteronomio 32:30): “Cómo uno puede perseguir a mil” como: “Uno, el primer número, sigue luego de mil en un círculo completo y perfecto”.

Valor Ordinal

El valor ordinal (en hebreo: mispar sidurí) le asigna a cada una de las 22 letras el equivalente numérico de acuerdo al orden en que aparece en el alefbet. Por ejemplo, alef equivale a 1, kaf a 11, taf a 22. La kaf final equivale a 23 y la tzadik final a 27.

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Columnistas Invitad@s | Pensamiento y Salud (1)

בס”ד

Shalom querid@ lector@ de OrEinSof.com,

Tal como esperábais después de la serie “¿Cómo se originó nuestro Mundo?”, vuelve con nosotros Patricia Bogdanov: una de nuestras colaboradoras más leídas de nuestro blog. que nos vuelve a obsequiar con un artículo propio, interesante e inspirador.

Nos complace presentaros una nueva colección de artículos que nos responderán el cuestionamiento siguiente: ¿Podemos influir en nuestra salud a través del pensamiento?.

A lo largo de las informaciones y explicaciones que nos plantea Patricia a través de sus investigaciones, podréis ir encontrando respuesta a esta interesante cuestión. Esperamos que os sea de provecho y ya sabéis que vuestros comentarios, dudas o consultas a la autora o al equipo, son siempre bienvenidos.

bShalom,

Edit Or

¿Podemos influir en nuestra salud con el Pensamiento?

Es sabido en la cultura popular, que cuando estamos con un estado de ánimo bajo, llámese depresión, estrés, o estados de ansiedad, repercute directamente sobre nuestro estado de salud en forma negativa. Y que si nos planteamos pensamientos  positivos, incluso visualizando nuestro combate con el agente invasor dentro del cuerpo, hay una influencia comprobable en la superación de la enfermedad.

Hoy en día vivimos en un estado de tensión, de estrés, de ansiedad. A menudo ambicionamos objetivos y metas diversas, que finalmente no podemos concretar y ello nos crea una confusión mental. El estrés, uno de las principales agentes causales de enfermedad, sabemos que actúa mediante efectos psicológicos que provienen desde la mente e impactan directamente sobre la salud, los que son ejercidos por influencias sobre el sistema inmunológico. Se ha demostrado que en ocasiones no padecemos de enfermedades corporales, sino enfermedades psíquicas o psicológicas, o espirituales, ya que surgen sentimientos de envidia, de culpa, resentimiento, conciencia intranquila y todo ello nos conduce al estrés, perdiendo la posibilidad de vivir con plenitud, con felicidad y con alegría. No podemos descartarlo como real, porque es propio de la naturaleza humana.

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