Salud Espiritual | 3. Creencia Ex-Nihilo

בס”ד

Estimad@s amig@s que leéis nuestro blog,

Nos complace saber que esta nueva serie de artículos está siendo de vuestro agrado, al igual que es un placer recibir vuestros comentarios al respecto.  Gracias. Estos artículos del rav Ginsburgh, forman parte de una colección llamada “Las Cuatro Dimensiones de la Fe“, que  os presentaremos a través de este espacio.

Específicamente, de “La Clave para la Salud Espiritual” publicamos hoy la 3ª de 7 entregas, en el que podremos aprender sobre la creación ex-níhilo y su efecto terapéutico en nuestra mente y en nuestra fe.

Hemos empezado el año con fuerza, estudiando nuevos contenidos que como siempre, tan clara y sabiamente prepara el rav Ginsburgh para todos quienes seguimos sus enseñanzas de mística judía.

Sin más preámbulos y esperando que la reflexión y el estudio de estos temas sobre Kabaláh y psicología os estén ayudando en la preparación de estos días de nuestro calendario judío, os mandamos un cordial shalom desde todo el equipo de OrEinSof.com.

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3. El Efecto Terapéutico de la Creencia en la Creación Ex-Nihilo

El Tania, la obra fundamental del Jasidismo Jabad, fue descripto como un “libro de sugerencias para remediar las enfermedades del alma“. Su autor, Rabi Shneur Zalman de Liadi, el primer rebe de Lubavitch, se refiere en la sección titulada Iguéret Hakodesh, capítulo 11, al efecto que tiene una emunáh (fe) inadecuada o desubicada sobre nuestro estado psicológico del ser. Específicamente en relación a aquel que pone una fe excesiva en la seguridad y el bienestar material, y la desesperación que proviene de no poder lograr estos objetivos, el Tania opina:

Este asunto sólo puede ser remediado por medio de la fe verdadera en Aquel que “formó el comienzo de todas las cosas”; a través de la creencia en que la creación ex-nihilo (literalmente de la nada)… tiene lugar en cualquier período o momento, que todas las cosas creadas vienen a la existencia desde Su bendita Sabiduría que da vida a todo. Y cuando el hombre medite desde lo profundo de su entendimiento y visualice en su mente la idea de que su propio ser emerge de la nada a cada instante ¿cómo puede abrigar el pensamiento de que su vida es sufrida o está atormentada con aflicciones, ya sea de hijos, salud, sustento o cualquier otro tipo?

Contemplar el reino de la Nada, comparable a Su bendita Sabiduría, es la fuente de la vida, el bienestar y el regocijo, es el Edén que existe incluso más allá del Mundo por Venir. Este reino aparece como de maldad y aflicción sólo porque no puede ser comprendido. Pero la verdad es que el mal no desciende de lo Alto, todo es realmente bondad, sólo que no se pecibe como tal debido a la enormidad y la grandeza de Su bondad.

Esta es la esencia de la fe para la cual el hombre fue creado, creer que no hay ningún lugar vacío de Él, que todos vivimos en la luz del semblante del Rey, y conformes por la fortaleza y alegría que provienen de Su vigilia porque Él es bondad todo el día.

Por eso, es de suma importancia que el hombre esté alegre y se regocije en cada momento y hora, y que viva verdaderamente con su fe en Di-s, Quien le da vida y le otorga bondad en todo momento. Y aquel que se entrega a la tristeza y la pena, aquel que muestra poseer un poco de infortunio o aflicción y carece de cierta bondad, es como si fuera un hereje, Di-s libre. Es por esto que la melancolía es tan rechazada en la tradición esotérica.

El creyente, sin embargo, no se desespera ante los aparentes sufrimientos mundanos, recibe todos los asuntos de este mundo, buenos o malos, con absoluta ecuanimidad. Aquel a quien no le resultan así se muestra a si mismo como de los “érev rav“, “la multitud mezclada”, que rinden culto sólo a si mismos… y hubiera sido mejor para él no haber nacido.

Pues el propósito de la creación del hombre en este mundo es esencialmente para probarlo con estas tribulaciones y para descubrir lo que hay en su corazón: si se vuelve a otros dioses, es decir las pasiones del cuerpo que derivan de la “sitra ájara“, el “otro lado”, o si su verdadera voluntad y deseo es vivir la vida auténtica que se deriva del “Di-s vivo”…

Y si cree que vive genuinamente por estas fuerzas Divinas y que todas sus necesidades y asuntos emanan verdaderamente en todos sus detalles –no del “otro lado”– sino “de Di-s que planea cada paso del hombre”; si es así, entiende que cada cosa es esencialmente para bien, sólo que no siempre es captado de esa manera.

Y en virtud de esta creencia todo se torna bueno aún en un plano revelado, porque reconociendo que el mal aparente deriva su existencia del Bien Supremo (que es Su Sabiduría insondable, bendita sea, el Edén que trasciende el Mundo Venidero) se ve, a través de tal fe, que el mal se vuelve verdaderamente elevado y absorbido en el Supremo Bien oculto.”

En resumen, el Tania sugiere que la emunáh que se logra por la contemplación de la creación ex-nihilo, liga al hombre a su fuente en la “Nada Divina“. Antes de alcanzar este nivel de emunáh el hombre mora en la sombra de la “destrucción” cósmica de la realidad, provocando que le atribuyamos autonomía al reino material y a las fuerzas del mal que están asociadas a menudo con él. Pero perfeccionando su emunáh el ser humano puede comenzar a ver la ciega tiranía del mal y los sufrimientos como una distorción de la conciencia producida por estar poco infundido de la fe en los orígenes Divinos de la existencia física.

Lemunáh nos lleva a entender que la Nada Divina, que existe más allá de nuestra realidad fragmentada, representa la fuente definitiva de absoluta bondad de todas las cosas. Este punto de origen universal, conocido también como “origen de todos los deleites“, es lo que el Baal haTania nos refiere como el “Edén que trasciende el Mundo Venidero”. Esta dimensión está tan por encima de nuestra presente realidad, que la única forma en que puede ser descripta conceptualmente es como la “Nada”. Sin embargo, cuando se experimenta la Nada Divina, refleja la existencia en el universo de un standard de virtud completamente incalificable, una calidad de bondad esencial y absoluta presente en el núcleo de todo ser.

Continuará