¿Quién puede estudiar Kabaláh? | 2da Parte

בס”ד

A lo largo de los años se ha vuelto evidente que sin el estudio de las dimensiones interiores de la Toráh como son reveladas a través de la Kabaláh y el Jasidut, hay muy poca posibilidad de que la persona alcance alguna vez un estado de equilibrio y calma interior. El estudio de la Kabaláh, especialmente a través del Jasidut, ya no es un lujo que se puede postergar hasta estar asentado, sino que se ha tornado una parte necesaria del sano desarrollo intelectual, físico y de comportamiento de todo individuo.

Jasidut nos revela el drama de D~os en la creación del universo. Es como un juego de escondite. En este juego Divinamente inspirado, D~os Se oculta a Sí Mismo, pero desea que nosotros Le busquemos. Nos promete que si Le buscamos con todo nuestro corazón y nuestra alma, finalmente Le hallaremos.

La búsqueda es el estudio de la Kabaláh. Puede comenzar desde el primer momento que uno se da cuenta que hay más en este mundo que lo que el ojo encuentra, y esto puede ser en una etapa muy temprana de la vida.

Otra razón, por la que algunas autoridades han aconsejado en contra de estudiar Kabaláh a una edad demasiado temprana, fue que hubo casos en la historia judía –algunos relativamente recientes– de fenómenos muy negativos como resultado de la tergiversación y mal uso de la Kabaláh. Por ejemplo en el siglo XVII, Shabetai Tzvi (1626-1676) se autoproclamó el Mashíaj, basando su demanda y sus enseñanzas originales en malas interpretaciones de la Kabaláh. Antes de que probara ser un fraude, trajo gran sufrimiento material y espiritual a una parte significativa de la judería europea.

Ésta es una de las razones por las que el Baal Shem Tov reveló una dimensión nueva de la Kabaláh. La expresó de un modo accesible a toda alma, y que excluye toda posibilidad de mala interpretación. Ésta es otra razón de por que es altamente recomendado a los principiantes empezar con el estudio del Jasidut. Si uno comienza el estudio de Kabaláh apropiadamente, no hay peligro, y entonces no hay edad, obstáculo u otra limitación para su estudio.

En verdad, el estudio de la Kabaláh ayuda a todos a cumplir los Deberes del Corazón, los seis preceptos constantes ordenados por la Toráh, que incluyen la fe en la Omnipresencia de D~os y Su Providencia sobre todo, y el amor y el temor (reverente) a D~os. Estos preceptos son pertinentes a hombres, mujeres y niños y son un factor clave en la educación de los más pequeños, ya que constituyen el fundamento de un estado rectificado de conciencia, alcanzado más fácilmente cuando niño, y más difícil de lograr en la edad adulta.

Las experiencias verdaderas de fe, amor y temor (reverente) dependen del proceso meditativo que llega con el estudio de la dimensión interior de la Toráh.

Maimónides –el gran filósofo y codificador de los 613 preceptos de la Toráh del siglo XI– comienza su obra clásica, el Mishné Torá, con estos preceptos. Explica que a fin de lograr amor y temor (revente) a D~os como mandado en la Toráh, uno tiene que meditar sobre las maravillas de la creación y el proceso creativo. Maimónides vivió antes de la revelación del Zohar, pero no obstante, tenía claro que toda persona está obligada a probar y acceder a los secretos de la creación, porque esto es lo que fortalece nuestra fe en D~os y despierta en el corazón las emociones de amor y temor (reverente).

Así, si la Kabaláh y el Jasidut son estudiados en aras de cumplir los Deberes del Corazón ya mencionados, no hay diferencia entre hombres y mujeres, pues estos preceptos son igualmente pertinentes a todos.

Fin 2/2. Fuente Instituto Gal Einai.